miércoles, 8 de febrero de 2017

Coming my way

En el año 2009 se oficializó como tal, una banda de origen canadiense. Su nombre: The city harmonic. Se trataba de una banda de rock cristiano, con una musicalidad muy similar a Coldplay.


La canción que más he disfrutado de ellos, es Coming my way. Su melodía y su letra conforman una balada excepcional.  Suelo escucharla cuando estoy escribiendo, o a veces incluso la canto acompañado por mi guitarra. Es una canción realmente hermosa, y muy pegadiza.

En Youtube hay muchos covers, pero he elegido para esta ocasión, la versión original de The city harmonic, y la versión que de ella hace mi amiga Sarah Noelle, una joven y brillante cantante canadiense, que estila subir videos de sus covers e interpretaciones. Espero que puedan disfrutar esta bella canciòn, casi tanto como este humilde servidor.


Aquí la versión original.






Esta es la versión de Sarah Noelle





Facebook y canal de Youtube de Sarah Noelle, para que puedan escuchar más canciones entonadas por esta bella canadiense.



Stuck on you, my favorite song!!!

En la fantástica, hermosa y añorada década de los ochenta, para ubicarnos mejor y de forma más precisa, en el año 1984; escuché por vez primera la que sería mi canción favorita por antonomasia. Me refiero al tema Stuck on you de Lionel Richie, cuarto single de su segundo disco de estudio.

Tenía nueve años y aquella venturosa tarde en que se empeña mi memoria, estábamos de visita en lo de una tia. Fue en un comercial de TV que comenzó a sonar aquel celeste sonido. Los resortes del alma se dispararon, y entonces se hizo la magia.  Hechizado vaya a saber por què duendes de la suerte, me acerquè al receptor para captar mejor aquella melodìa. Le dije a un primo que se encontraba a mi lado, lo fascinante que me parecían aquellos acordes con reminiscencias de estilo country. Él respondió encogiéndose de hombros: si está bien... pero el video, el video está mejor...

No podía entender como alguien podía reparar más en un comercial, que en la magia de Stuck on you, pero así fue, al menos en aquella ocasión.

Han pasado los años, y Stuck on you me sigue pareciendo maravillosa. Hay tres o cuatro composiciones que son la que más amo en el mundo, pero Stuck on you es mi preferida sin vacilaciones. Es que es increible como se puede condensar tanta belleza en cuatro acordes simples. La canción arranca en Fa mayor, luego pasa al la menor, continúa con Do mayor y finaliza en Re mayor. Tiene una variación mínima en el estribillo, pero puede decirse que estos cuatro acordes son los que sustentan toda la melodía, y ¡vaya melodía!





La canción logró posicionarse muy bien en las listas de Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Incluso estuvo muy bien posicionada en los Charters de música country, no en vano ese dejo a country pop.

Hoy, 30 años después de haberla escuchado por primera vez he aprendido a tocarla en mi guitarra, y puedo cantarla tanto en ingles como en español. La sigo venerando como una genialidad de un genio verdadero, y sé que aún cuando pasen muchos años más, seguirá siendo mi canción favorita.

He elegido para ilustrarla, algunas bellas versiones. La original, obviamente, y algunos covers interesantes que a mi gusto le hacen justicia. Espero que puedan disfrutar de la mejor canción del mundo, tanto como lo he hecho a lo largo de estos treinta años.

Versión original por su autor: Lionel Richie




Versión de: Edens edge



Hermosa versión en piano



Versión con Saxofón



Una versión estilo reggae, con ukelele (en mi opinión, muy superior a la mediocre versión de 3T)



Y para el final, de las cientos de versiones que hay en Youtube, elijo terminar con un dueto que el maestro Lionel Richie hizo con el genial cantante de música country, Darius Rucker.


El canon de Pachelbel

En medio de una reunión familiar, alguien lanzó la pregunta ¿cómo distinguir la buena música de la mediocre?. Se hizo un silencio que algunos aprovecharon para pensar, y otros para comer. Por fin una voz se alzó entre los presentes. Creo que màs allà de los valores artísticos que reúne la buena música, dijo, hay algo que la define en su totalidad: su permanencia en el tiempo. La buena música es eterna. No muere jamás.

Comulgo con esa definición. La buena música es eterna y trasciende generaciones. Por eso Gardel es inmortal, y los Beatles lo son. Porque no fueron el subproducto de una moda pasajera, sino que ellos hacían música. Ni màs ni menos.

Si Stuck on you es mi canción favorita, debo confesar que hay dos o tres composiciones que amo casi tanto como la canción de Lionel Richie. Ellas son: el Canon de Pachelbel, Greensleeves, el himno nacional ruso y el himno cristiano Come thou fount of every blessing. Supongo que tengo muy definidos mis gustos musicales. No significa que esto sea lo único que me gusta, sino que son mis melodías predilectas.

Hoy quiero referirme al maravilloso Canon de Johann Pachelbel, una de las creaciones más famosas de la mal llamada música culta. Pachelbel compuso esta obra alrededor del 1680, y es sin temor a dudas su obra más famosa.


Esta pieza (que originalmente fue compuesta como variaciones de tres violines en Re mayor, sobre bajo continuo y que ha sufrido alguna modificación en el transcurso del tiempo), es un canto a la música barroca. Como aficionado a lo barroco, aunque no experto, debo decir que esta obra me sabe celestial. La primera vez que la oí, el impacto emocional fue tan grande en el alma, que mientras me enjugaba las lágrimas pensaba: si de verdad existe, así debe sonar Dios...

Aún muchos años después me sigue emocionando como aquella vez. Es tan magistral, bello y perfecto el canon, que me atrevo a decir que debe ser una de las obras más sublimes compuestas por el hombre.

Precisamente aquí, tenemos un ejemplo claro de lo que es buena música. Esta pieza ha sido eternizada en el tiempo, existe hoy y mañana seguirá existiendo cuando las nuevas generaciones vengan a re-descubrirla. La buena música es eterna, no muere nunca.

He decidido ilustrar el canon con algunas versiones bellas e interesantes que he ido encontrando en mi largo peregrinar por la Web. Algunas son geniales, como es el caso de The piano guys. Comparto ahora con ustedes algunas de estas versiones. Presten mucha atención, porque mientras Pachelbel componía esta obra para disfrute de todos nosotros, Dios le dictaba el argumento

Versión aproximada a la obra original





La genial y divertida versión de The piano guys



La divertida parodia del comediante Rob Paravonian, que contrariamente a mis gustos estilísticos parece sentir una profunda aversión por Pachelbel y su canon.



Una hermosa versión en la guitarra del prodigioso Sungha Jung




Para finalizar, como amante de la música celta y el folclore de Irlanda y Escocia dejo aquí esta versión céltica con arreglos de arpa y flauta.




lunes, 6 de febrero de 2017

La noche que el mundo supo de Haydee...

Es 1965. Haydee està sola con su niño, porque su hombre la ha abandonado. Vive en una pensiòn, y pese a haber grabado dos discos, no tiene ni para comer. Por supuesto que sufre por el amor que la ha dejado, pero màs pesa el hambre y el deseo de luchar por su Fabiancito, el hijo que tanto ama.

En la confiterìa La Europea, conoce a Jorge Cafrune. El cantor consagrado y querido por el pueblo. Este se apiada de aquella muchacha tucumana tan sola y tan erguida. Se admira de su talento, del pàjaro en su voz. Por ello decide llevarla a la plaza Pròspero Molina, y pese al enojo de las autoridades del festival de Cosquìn, la hace subir al escenario y la presenta a su pùblico.

Haydee no duda. Se planta frente a todos con su caja, y comienza a cantar: canciòn del derrumbe indio.
 Primero un silencio muy grande, y luego gritos y aplausos de la gente que se para maravillada con aquella cantora. Haydee sigue desgranando versos: juntito a mi corazòn, juntito a mi...
En su voz canta la tierra, canta el indio y canta todo Tucumán. En sus ojos arde un fuego ancestral, y en su pelo la noche anida buscando su luz.

Con esa sola actuaciòn y contra todo pronostico, consigue un contrato para grabar un disco. Haydee logra hacer un alto en las penurias y el desencanto. Logra levantarse por sus fueros, recogiendo su breve ceniza. Aquella calurosa noche de 1965, comienza a tejerse una leyenda con nombre de mujer. Aquella noche de enero, esa joven madre con rasgos de india, harìa que muchos se preguntasen asombrados ¿quièn es esta Mercedes Sosa?