sábado, 21 de enero de 2017

El universo de la estupidez


Hace poco y diría que casi por accidente, me topé con el video de un japonés. Tal parece que se trata de un humorista, quién personifica a un cantante ficticio de nombre: "Piko Taro". El video en cuestión versa sobre un sencillo de Piko Taro, que se titula:  Pen pineapple apple pen.


Escudriñando un poco gracias a los buenos auspicios del tio Google, encontré algunos datos relevantes sobre dicho video. En primer lugar descubrí que quien lo hizo famoso, fue el propio Justin Bieber. A partir de ahí me hice una composición de imagen, logrando entender y vislumbrar el camino de la estupidez.

En segundo lugar me encontré con la friolera de que, más de 450 millones de personas han reproducido la canción. Y no sólo eso, sino que también la misma ha entrado en el Billboard hot 100. Es la primera vez que un japonés logra mechar una composición en la lista Billboard, y lo más curioso es que esta es muy breve.... ¡lo cual es digno de agradecer!

Como bien dice Adrián Foncillas en nota que le pertenece, el éxito de esta canción se explica por la sublimación de la idiotez. Un japonés afeminado canta "tengo una lapicera... tengo una manzana... lapicera manzana"; un sobrevalorado ídolo de las adolescentes cuelga el video en Twitter, y voilá!!! ¡ÉXITO ASEGURADO!

No es de extrañar que en esta época, dónde todo es ligero y descartable; dónde jugamos cada día aquel juego que mentaba Les luthiers (el que piensa... pierde), que una aberración musical como esta se haya convertido en fenómeno de masas; y hasta se baile en los boliches de moda.

En Youtube hay miles de videos ridiculos hasta la exasperación. Tal y cómo el bueno de Umberto Eco clamaba en alguno de sus artículos, antes uno deseaba ser famoso siendo el mejor. El mejor deportista, el mejor actor, etc. Hoy solo importa ser famoso, y no importa el cómo. Todo sirve para que hablen de uno. Lo trascendente es estar en boca de la gente, que te reconozcan, aunque nomás sea por cantar tengo una lapicera... tengo una manzana... lapicera... manzana... 

viernes, 13 de enero de 2017

Si se calla el cantor...

...si se calla, vivirá siempre en sus canciones y en su poesía!!!



No hace mucho tiempo atrás, andábamos con mi padre (compañero y amigo de andanzas literarias y musicales), guitarreando y entonando a dos voces: Padre del carnaval. Hermosa zamba que grabaran Cesar Isella y don Horacio Guarany, en un dúo entrañable y magistral.

Apenas hace unas horas, una triste noticia me golpea desde Twitter. Ha fallecido Eraclio Catalín Rodríguez Cereijo, más conocido como Horacio Guarany. A sus 91 años, su corazón de pajarito se detuvo en su vuelo final.

Autor e intérprete prolífico, cantor de fuste, y aunque su voz no estuviese dotada de ciertos parámetros técnicos, de todas formas se las arregló para meterse en el corazón del canto americano.

Aún recuerdo al amigo Juan de los Santos, quién en medio de una guitarreada en Las Piedras, me contaba lo mucho que le había impresionado la potencia, la fuerza del canto de Guarany. Era una actuación en vivo, en plena dictadura, aquí en Uruguay. Eran tiempos en que el pueblo intentaba de algún modo, romper el silencio impuesto por la bota opresora de la dictadura. Eran tiempos en que desgranaban su voz Guarany, Zitarrosa, Victor Heredia, la negra Mercedes Sosa entre otros. Era también el único rinconcito dónde se podía gritar a viva voz, por la libertad y por los ausentes.

Hay quienes sostienen, que es hoy el Chaqueño Palavecino quién ha ocupado ese lugar de cantor solista-cantor del pueblo. No obstante, discrepo con dicha postura. Ambos comparten un registro vocal amparado en la fuerza de sus gargantas, pero Guarany era un cantor comprometido. Afiliado al partido comunista desde horas tempranas, no dudó en enfrentarse al poder militar, y su espíritu solidario, le llevaba a promover figuras nuevas y emergentes del canto folclórico. Eso le generó padecer críticas, amenazas de muerte y hasta un atentado. Tuvo que abandonar Argentina y vivir varios años lejos de su tierra, para salvaguardar su vida.

Fue un luchador tenaz, una voz indispensable, el cantor del pueblo. Cantor del vino y de la vida. Fue mi infancia con guitarra y canto. Fue un hombre que mantuvo su compromiso con el canto, hasta su día final. 

No se calla el cantor ni su canción, vive para siempre floreciendo en los corazones de esta América desangrada en poesía. Se nos ha ido Horacio Guarany, se nos ha ido el padre del carnaval, pero ahora su canto es eterno... y es nuestro!!!




  











jueves, 12 de enero de 2017

Hasta siempre comandante!!!


Fidel Castro ha muerto. Lo que no pudo la CIA ni los Estados Unidos, lo que tanto ansiaban los gusanos de Miami, sucedió el 25 de noviembre de 2016.

A sus noventa años, el comandante mandò parar. Muere con èl la leyenda, el mito, el histórico. Muere con èl la Cuba liberada de Batista y los prostíbulos para los gringos. Muere un estandarte rojo que durante décadas inflamò los corazones proletarios de América toda. Muere el amigo del Che, el héroe para unos, el tirano opresor para otros.

Acaso fuera Fidel, el enemigo pùblico nùmero uno de Estados Unidos; antes de Osama Bin Laden, antes de Sadam, etc. Lo cierto es que equivocado o no, logrò soportar al frente de la revoluciòn y al mismo tiempo le plantò cara al poder capitalista norteamericano. Quizà no lo rodeò esa aureola de Cristo americano que tuvo Ernesto Guevara, pues no tuvo el buen gesto de dejarse morir; pero se las arreglò para ser leyenda viva, y el ùltimo bastiòn color sangre, de América.

Ha muerto el comandante, y se va con èl un mundo y una època diferentes. Los problemas de Amèrica Latina persisten màs allà de su voz, pero al menos ha quedado un legado para las generaciones venideras. El tiempo y la historia sabràn absolverlo o no de sus pecados. Por ahora, lo ùnico claro es que comienza una Cuba nueva. Una Cuba sin Fidel...