domingo, 16 de noviembre de 2014

Gloria Alvarez y su popular discurso contra el populismo.


En periodismo nos enseñan que la ponderación de una noticia, debe basarse en la ley de proximidad. Es decir, resaltamos en primer lugar aquello que ocurre en nuestra localidad, antes de pasar a noticias generales de la "aldea mundial". Salvo que las noticias que provengan del extranjero, sean tan poderosas que merezcan ser citadas antes que las locales. Un claro ejemplo de esto fue lo que ocurrió el 11 de setiembre de 2001, con la caída de las torres gemelas.

Por estas horas, un tema que se ha gestado fuera de fronteras, es el que ha ocupado las planas digitales del diario (periódico) El País, de Uruguay. Un medio emparentado desde sus inicios con el partido Nacional (Blanco), y con las expresiones más conservadoras de la "derecha" autóctona. Digamos que pese a intentar mantener una imagen de medio liberal e independiente, es notable la articulación de notas tendenciosas que, casualidad o no, siempre están en permanente cruce con el pensamiento y el discurso ideológico de la izquierda.

El País publicó hace unos días una nota sobre el vídeo de la politóloga guatemalteca Gloria Alvarez, el cual todos los medios son contestes en destacar que se ha hecho viral en Youtube. El mencionado vídeo corresponde al discurso que Alvarez compartiera en el primer Parlamento Iberoamericano de la Juventud, realizado en Zaragoza.   En su alocución la joven politóloga recomienda, palabras más palabras menos, que debemos renunciar a las expresiones populistas surgidas en los gobiernos latinoamericanos, utilizando para ello los recursos que nos brinda la tecnología.



Lo significativo del asunto, es que quienes más comulgan con este discurso, y ven en esta mujer nada menos que a una heroína frente a los "totalitarismos de la izquierda", sean precisamente aquellos que defienden posturas neoliberales y hasta ultra-conservadoras en algunos casos.




El discurso de Gloria Alvarez me supo plano, pobre, vacío de contenido. Incluso para alguien que pretende argumentar en aras de una idea nueva, no ha descubierto nada; pues antes que ella Lenin ya había alertado en contra del populismo.
Quienes critican a Maduro en Venezuela, al modelo Cubano, a Cristina Fernández en Argentina, etc, aplauden este discurso y lo tildan de magistral y soberbio. En realidad mucho de este apoyo surge del engaño de pensar que la politóloga es "apólitica" (vaya contradicción) y que solo pretende emular al gran Mahatma Gandhi con su mensaje de humanidad al mundo entero.

Es que Gloria Alvarez es la síntesis de las expectativas que algunos mantienen con respecto a la vida. Rubia, de ojos azules, egresada de la universidad, inteligente, muy bonita pero con un mensaje sin profundidad ni análisis, basado sólo en la premisa; ser guerrillero y morir por un ideal es ser malo, mejor intentar ser como Steve Jobs, que resume lo que Álvarez entiende por revolución.




Una de las razones por las cuales considero estéril el discurso de Álvarez, es que confunde medios con fines. Sostiene que para enfrentar al populismo es preciso valerse de la tecnología, sin embargo no logra percibir (quizás por no haber palpado de cerca esa realidad) que si una persona vive por debajo de los índices de pobreza, si una persona no cuenta con los recursos básicos de bienes y servicios, en definitiva; si una persona no tiene para comer, no podemos hablarle de tecnología.

Resolver los problemas de la gente apoyando la educación, la alimentación y la generación de legítimos recursos que satisfagan las necesidades básicas de las personas no es una cuestión de populismo, es una cuestión de derechos inalienables y humanidad.

Creo que la tecnología es un recurso valiosísimo, siempre y cuando se hayan atacado primeramente los problemas sociales que padece la gente. Si para Álvarez pensar primero en la gente es hacer populismo, entonces soy otro populista y muy orgulloso de serlo, por cierto.

Que coincidencia que la señorita Álvarez solo percibiera populismo en Latinoamérica, y no le pareciera otro tanto de Mr Barak Obama, que en poco tiempo se metió en el bolsillo todas las esperanzas que la gente tenía cifradas en él. Llegaron incluso a otorgarle el Nóbel de la paz a cuenta de lo que podría hacer como jefe del "primer país del mundo", y a propósito de esto, creo que ya va siendo hora de que Obama muestre cierta honestidad intelectual y devuelva "el premio" a la academia sueca. Total, sus empeños por la paz han ido en el mismo sentido que Mr Bush, su predecesor.

Gloria Álvarez muestra desprecio hasta por su propio país, con su discurso de vanguardia. Claro, es muy jóven. No sabe, no ha escuchado, o no ha querido saber de que a pesar que indígenas y mestizos eran mayoría en Guatemala, la feroz dictadura amparada por la minoría blanca, los defensores de la United Fruit los cazaban como moscas. Además cae en un error imperdonable, al transformar un suceso particular en algo generalizado. Que existan discursos populistas y demagogos no implica que todos los actores de la política latinoamericana resuelvan de esta forma la matemática de la pobreza. Sino habría que preguntarle a todo el que se ha enfrentado con el Fondo Monetario Internacional, cuán fácil y sencillo resulta gobernar para la gente. 

Lo peligroso y que subyace en las sombras del mentado discurso de Álvarez, es que de algún modo ella está insinuando que el único camino posible es el capitalismo, la suerte de unos pocos privilegiados en detrimento de la mayoría, que eso si; si son privilegiados es porque se han esforzado mucho más. Uno al escuchar las palabras de la polítologa no tiene más remedio que suponer que sólo se trata de los dichos de una pequeño-burguesa que vive en una burbuja de cristal, dónde el mundo (desde su edulcorada perspectiva) es mucho más bonito y agradable. 

No todo es tan simple y vano como se permite deslizar Álvarez, ni es tan sencillo hacer lugar a los reclamos de la gente. La izquierda con todos sus problemas, su sospecha de corrupción, etc, se ha mostrado más eficáz que la derecha en este sentido. Cabe señalar a modo de ejemplo lo que fue el gobierno de Lula en Brasil, Bachelet en Chile, o la izquierda en Uruguay con los gobiernos de Vazquez y Mujica.

Otro punto es que para la señorita Álvarez parece no existir la lucha de clases. En consecuencia y ante un foro similar al que le prestó oídos en Zaragoza, no dudó en señalar al Che Guevara y a Lenin como inhumanos y simples homicidas que mataban a los demás por pensar distinto. Curiosa vuelta de tuerca a la teoría de la revolución, la guerra de guerrillas, etc.  Lo interesante de todo esto, aún más porque estos dichos provienen de una politóloga "des-convencida de la política"; que si bien señala a los revolucionarios como un mal endémico circunscrito a los estados latinoamericanos, no analiza, cuestiona ni explica el cómo se ha llegado a la revolución. Por citar dos ejemplos que ella mencionó a la pasada en un foro de TedX en Guatemala, si no estuviera debidamente informado y tomara en cuenta las palabras de la politóloga, creería que ni Fulgencio Batista en Cuba, ni el Zar Nicolás II en Rusia tuvieron algo que ver con el deterioro de las instituciones, la economía y el bienestar de los ciudadanos a los que gobernaban. Pregunto yo, ¿acaso Mr Pinochet no entra en el rango de asesinos a los que refiere la señorita Álvarez? ¿Y las dictaduras en casi toda América, no fueron asesinas e inhumanas? Que me perdone la estimada politóloga, pero si un hombre arroja un misil sobre un campo de refugiados, ese hombre es un asesino; pero si un hombre levanta su fusil para defender a su pueblo, equivocado o no, ese tal es un héroe.

Álvarez, que en su discurso en España se apoya en los pensadores antiguos, olvida lo que un griego muy famoso decía sobre la revolución. Estoy hablando de Aristóteles, quien sostenía: Las excesivas riquezas en manos de sectores privilegiados también producen revoluciones. Cuando los gobernantes son codiciosos o corruptos también se subleva la gente, que se indigna al saber que amontonan riquezas a expensas del pueblo y que no hay justicia en proporción al mérito de cada uno.

Tal vez ella esté tan agobiada por la escalada de violencia, (cabe recordar como asesinaron con total impunidad a Facundo Cabral) y sienta que debe operarse un cambio urgente en la política de estado, pero asumo que equivoca los caminos tendientes a ese cambio. Creo que la señorita Álvarez debería estudiar un poco más la historia, negra historia de nuestros pueblos, para entender los cómo y los por qué. Nada es por casualidad, y no fue una mera coincidencia circunstancial que América toda (con la única excepción de Estados Unidos y Canadá) sufriera las dictaduras más atroces, asesinas y pusilánimes. Que lo que hoy tenemos es materia perfectible, es claro, pero en algunos casos es mejor esto que el pasado. Hay que seguir transformando el presente, para cambiar el futuro.
 La invito de paso a que repase algo de lo mucho que ha dicho Rigoberta Menchú, que no es rubia ni tiene ojos azules, (es indígena) y piensa, y es tan guatemalteca como Álvarez: la paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz.

Leonardo Siré, escritor y periodista







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