sábado, 30 de abril de 2011

La ciudad leída


Es el último día de abril y sobre las hojas del parral, cae mansamente la lluvia. Llueve sobre Montevideo, llueve desde temprano.
Como si estuviese pactado de antemano, Ernesto Sábato ha decidido dejarnos, en esta gris mañana con frío. Lo hace después de haber vivido noventa y nueve años, la mayoría de los cuales estuvieron enteramente aferrados al luminoso ejercicio de la literatura. Lo sobreviven las palabras, lo mantienen vivo sus libros.

Casualmente (no soy hombre de creer en las casualidades, pero valga el lugar común) hace cuestión de unos días leí una frase suya en un muro. Me llamó la atención, no tanto por la frase en sí, ya que la conocía de haberla leído en su Ensayo La Resistencia, sino porque generalmente son pocas las frases verdaderamente literarias que veo escritas en las paredes y los muros. Decía Sábato, y repetía el muro que leí: Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa.

Me gusta leer la ciudad, sobre todo cuando manos anónimas rescatan frases geniales como esta. No tengo el prurito de aquellos que solo ven en el graffiti, un acto de vandalismo. Admito que no siempre encuentro "inteligencia" en los muros, pues todo depende de la cabeza de quien escribe, pero han sido muchas las ocasiones en que me he topado con pensamientos formidables.

En Argentina, hace unos años, los poetas "mateístas" hacían cultura desde las paredes y los muros. Una revolucionaria forma de hacer cultura, escribían o pintaban versos propios y ajenos, para que el pueblo las pudiese leer. Por supuesto que Sábato y Borges eran figuritas repetidas en las escrituras de los mateistas.

Recuerdo ahora el poema de un poeta adolescente, que a propósito de los graffitis, escribió: te amo Marcelo, decía la pared, y todos los Marcelos se sintieron amados.

Es que la necesidad de expresarse, de soltar aquello que llevamos amarrado al alma, busca salidas y caminos originales. Lo de los poetas mateístas no es novedad, si tomamos en cuenta aquel emprendimiento de Borges en 1921, a su llegada a Buenos Aires y la fundación de la revista mural Prisma: hoja mural que dio a las ciegas paredes y a las hornacinas baldías una videncia transitoria y cuya claridad sobre las casas era ventana abierta frente a cielos distintos.

En mis años de militancia era de uso habitual hacer pintadas con consignas políticas. En aquella época decíamos que los muros eran "la televisión de los pobres". Los que no podiamos pagar espacios publicitarios en la TV, usábamos la brocha gorda y el pincel.

A la muerte de Benedetti, muchas paredes se llenaron de sus versos siempre tan necesarios. Un homenaje silencioso y peculiar al maestro.
Pero no solo palabras se puede ver en la fiesta de los muros. También imágenes y dibujos de lo más variados. Algunos, demostrando un ingenio increible.











Me gusta, me gusta mucho leer la ciudad. Me alegra el espíritu encontrarme a Sábato, a Borges, a Benedetti o a Machado en los muros. Celebro la fiesta de la palabra y la imagen, el ingenio popular. Es bueno que autores tan gratos trasciendan los libros y estén al alcance de todos. Es de algún modo una literatura inclusiva, independiente y socialista. Es una buena manera de sembrar en los muros, hombres que han cosechado en nuestros corazones. Es un homenaje honesto, sin discursos de panfleto, un recurso genuino de agraecida devolución a genios que como Ernesto Sábato, nos han brindado tanto desde la palabra.

Salud maestro, anarco viejo, lo seguiré leyendo en las hojas y en los muros.


5 comentarios:

Iael dijo...

Que falta nos hacen escritores de este calibre. La esperanza que nos queda es que autores tan jóvenes como tu, puedan seguir el derrotero de estos genios de la literatura universal. Me ha encantado tu blog y me gusta mucho como escribes. Mi enhorabuena para ti.

Iael dijo...

Por cierto hay algunos grafitis que me han causado mucha gracia ¿de dónde tomaste esas fotografías?

Leonardo Siré dijo...

Gracias Iael. Honestamente, creo autores como Sábato, Borges y otros, son irremplazables. Aunque agradezco tu comentario, lo cierto es que no les llego ni a los talones, pero uno intenta al menos, escribir aunque nomás sea de forma decente, que es lo mínimo que se le puede pedir a un autor. Gracias por visitarme.

Bernardo dijo...

Buen blog, Siré. Gracias por tantas ntas imperdibles. Abrazos muchos clega y felicitaciones

Leonardo Siré dijo...

Gracias colega. Es bueno saber que este poquito que soy, encuentra eco en lo mucho que son ustedes. Un abrazo grande, gracias por asomarte a mi ventana.