viernes, 11 de febrero de 2011

Jesús Luna


La candente madrugada del nueve de diciembre de 1893, el jurista Jesús Luna se paseaba con un revólver, por la habitación donde yacía, muerta, su amante. La víspera de aquella hora sombría perseguido por una pesadilla tenaz; había soñado a una bella desnuda, disimulada tras una columna de humo cercenando una mandarina. A medianoche, lo despertó un grito multitudinario que estremeció la noche. Al hijo del doctor Alejo Luna, le bastó una vez para comprobar la muerte a su lado. Fatigando las sombras, alcanzó a ver a una silueta que escapaba al galope. Intentó dispararle, pero apenas sonó la descarga fue derribado por dos balazos simultáneos, cuyo origen no pudo precisar. Contuvo el aliento, convencido de la profecía oculta en el sueño. Herido por dos balas mortales, repasó con pena el vencimiento de su suerte. Una alarmada campana advirtió del incendio, pero para ese entonces, Jesús Luna ya estaba muy lejos.

2 comentarios:

Liliana G. dijo...

¡Hola Leo! Inquietante relato de época, donde cada uno vengaba a la muerte de distinta manera, pero casi siempre llegaba a tiempo para "achurar" a alguno. Épocas de hombres armados con pistolas o facones, de guapos y de malevos, donde el Río de la Plata aún forjaba historias como estas.

¡Muy bueno! Me encantó :)

Besos.

Leonardo Siré dijo...

Gracias amiga!!! Captaste en su totalidad el espíritu del relato.

Recuerdo que el poeta Washington Benavides comentaba en una oportunidad, que en nuestras revueltas civiles, muchas veces "no se tomaban prisioneros". Cuando tocaba "a deguello", obviamente la idea era exterminar al enemigo sin que quedasen testigos. Por ello, y permitime la disgresión, los orientales reverenciamos la figura de José Gervasio Artigas; porque fue el primero que clamó "piedad para los vencidos". En un tiempo de barbarie descomunal, un intelecto luminoso y progresista como el de Artigas, es un hecho que asombra. Como dijera don Mario Benedetti, Artigas se las arregló para ser contemporáneo nuestro.

Gracias Liliana por darte una vuelta por aquí, y muchas gracias por el comentario. Hace bien que a uno lo lean...