martes, 11 de enero de 2011

María Elena Walsh, la que dibujó nuestra infancia...


Manuelita ya no sabe donde va, las teteras son de porcelana, pero nadie nos espera para tomar el té, el reino del revés sigue estando estando al revés, y la cigarra llora de dolor, porque no puede volver el tiempo atrás.
Ayer dijo adios nuestra querida María Elena Walsh. Poetisa argentina, resplandeciente de versos de luz. Tenía ochenta años y estaba a pocos días de cumplir uno más.
Venía luchando contra el cancer desde hacía una buena cantidad de años. Ayer no pudo más, y se despidió de todos los niños que éramos.
Como dije en Twitter, con ella, definitivamente, se va una parte de mi infancia. Sus canciones se repiten en la memoria de todos, y son de las primeras que cantamos, cuando apredemos a ser niños.
Mi hija, a sus tres añitos, adora la canción de tomar el té, por ejemplo. Yo prefiero Manuelita la tortuga, por los ecos de nostalgia que me trae, pero también aquellas canciones maravillosas como: Serenata para la tierra de uno, Como la cigarra, Canción de lavandera y Dame la mano y vamos ya, entre otras muchas más...
De la Walsh se pueden decir muchas cosas. A algunos medios les interesó mucho más difundir el episódico encuentro con la Parra, o sus relaciones lésbicas de casi toda la vida. Yo prefiero quedarme con la poetisa, con la mujer entrañable de ojos claros, comprometida con la lucha social. A esa gran mujer nacida de tanto cielo, que sin saberlo puso música a mis sueños infantiles, no puedo sepultarla con un adiós de renuncia. Prefiero devolverle la sonrisa, con un rotundo gracias y un inmenso hasta luego queridísima amiga de todas las horas.


No hay comentarios: