viernes, 10 de diciembre de 2010

Bush y sus memorias



He demorado un poco la "conversa" sobre el sujeto de marras, por estar demasiado ocupado en otros menesteres, más útiles a mi intelecto. El caso es que, de todos modos no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de Mr. Danger, como lo bautizó el inefable Hugo Chavez.


Tal parece que al hombre, no le bastó con la fortuna que amasó con sus empresas armamentísticas y petrolíferas, que ahora acaba de publicar sus memorias, las cuales curiosamente (o no tanto), se han convertido en un suceso en ventas. En esta cultura ágrafa, de lectura light, de nulos o mediocres acentos literarios, no sorprende que haya vendido un millón de copias. Si triunfan los libros de autoayuda, ¿cómo no iba a triunfar un libro de George?

Tal como sumar dos más dos, nos da cuatro; haga el lector la siguiente ecuación: empresas armamentísticas + empresas petrolíferas + invasión a paises ricos en petróleo + guerra en Medio Oriente.

Si la resultante de todo esto es Bush, les aseguro estimados, que cualquier parecido con la realidad, no es mera casualidad. No hablaré aquí de los siniestros negociados de este hombre "devoto de Dios". Dejaré tales consideraciones para el momento que publique la novela en la que vengo trabajando desde el 2008, donde cuento algunos detalles jugosos de este personaje.

Pero volvamos a su libro...

La primera consideración que me surgió, cuando supe que estaba abocado a escribir sus memorias, y que renace ahora que ya las ha editado, fue: ¿era necesario?
¿Realmente, alguien necesita saber que dice este señor, acerca de su vida y su gobierno? Si resulta claro, como es dable pensar, que en ninguna página del dichoso libro, estará escrita la palabra perdón por los males que causó. Si no es para pedir perdón publicamente, ¿para qué carajos lo escribió? Dinero no le falta, antes más bien, le sobra. ¿Entonces? ¿Qué lo motivó a subirse a la palestra de los autores editados? La necesidad de que nadie olvide que está ahí, y que puede volver en cualquier momento. El afán de poder. La necesidad narcisista y casi masturbatoria, de verse en todos los medios, de ser noticia.


Entre las interesantísimas cosas que declara, habla de Saddam Hussein y dice que el mundo es un lugar mejor sin él. Omitió decir lo maravilloso que sería el mundo, sin la molesta presencia de los Bush.

Habla, pero desde su óptica (que es como eternizar la mentira) de las famosas armas de "manipulación" masiva. También de su visión empresarial, neoliberal, fascista y genocida.


Recuerdo haber leído en el New York Times, poco después de que él abandonase la Casa Blanca, un artículo en el que describía como se había visto a sí mismo, como un hombre común y vulgar, tan similar al resto de los hombres, al levantar los desperdicios de su perro. Tal parece que hasta ese momento, no había descendido de la nube de fantasía, en la que se figuraba pertenecer a una casta celestial.

Créame Mr. Bush, usted es tan mortal como el resto de nosotros. Claro que lo que mejor define a su calidad de ser humano, tal vez sean las heces de su perro. He conocido perros que se parecen a su dueño, y dueños que se parecen a sus perros, pero he conocido pocos que se parezcan al excremento de su perro. ¡Usted es uno de ellos!




¡La genial Pink, cantando Dear Mr. President!

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