lunes, 29 de noviembre de 2010

Al gran Leslie Nielsen

Lo vi por primera vez en: ¿Y dónde está el piloto? No solo disfruté de la película, sino que conocí a un actor excepcional. A partir de allí, se convirtió en uno de mis actores favoritos (de comedia).

Como dije en Twitter, las redes sociales dinamizan las noticias. Y es que internet hoy en día, es el "gran hermano", si tomamos como válida aquella terrible semblanza del libro 1984 de George Orwell.

Leslie Nielsen ha sido visto por el ojo del "gran hermano" que constituyen Twitter, Facebook, Youtube, etc. No bien se supo la noticia de su deceso, esta ha explotado en internet como ha pasado con tantos y tantos famosos.



Como a todos los seres o personajes que me resultan particularmente queribles, vaya mi pequeño homenaje. El recuerdo a un grande que supo hacernos reír...












domingo, 28 de noviembre de 2010

Boys dont Cry!!!


Mientras escribo, escucho Boys dont Cry, de The Cure. Creo que a Gustavo Escanlar le hubiese gustado escuchar una vez más a The Cure, porque alguna vez los utilizó como cortina musical para sus programas.

Hace dos semanas que se nos fue el gordo Escanlar. Su costumbre era sacudir con sus dichos, con su modo de ser. Y logró con la muerte, lo que había logrado con la vida: sacudir mentes y corazones uruguayos.

Nunca nos cruzamos, y por ende jamás hablamos, pero le tenía aprecio. Era un personaje que me caía simpático. Sucede que él, transgresor como pocos, sabía sacarnos de ambiente; del rutinario y gris ambiente uruguayo. Y más veces de las que admitimos, pensamos igualito que él.

Decía como pensaba, y no tenía miedo de lo que otros podían pensar de aquello que decía. Sus víctimas predilectas eran Benedetti y Galeano, aunque en los últimos tiempos se le recuerda por haber criticado la prosa de la señora Mercedes Vigil, cuando escribía su columna para Búsqueda.


Más atrás en el tiempo está su entredicho con Federico Fasano, director del diario La República, también una acusación por plagio, y montones de problemas más en los que el gordo se metía a diestra y siniestra. No sé si buscaba provocar todo el tiempo. Creo que más bien, por ser y decir como pensaba, y por no ser "políticamente correcto", muchas veces estaba como a destiempo de los demás

Uno se siente extraño, ahora, cuando visita su blog o su espacio en Facebook, y se encuentra con que Gustavo a plena vida, tenía sueños, tenía cuerda para seguir tirando. Pero la muerte en las personas jovénes, tiene eso, si es inesperada, es dos veces inesperada.

Por ahí quedan sus columnas, sus artículos, los libros y discos que nos dejó. Trabajó en diversos medios, entre los que resaltan Zona urbana y Bendita TV. Era un gran escritor.

Dejó una esposa, una niña pequeña, dejó amigos, dejó recuerdos, dejó, dejó...

No sé si estoy tan en desacuerdo con algunas cosas que proponía, sobre el Uruguay y su "fauna", pero dejaré para otro día mi visión del paisito. Simplemente quiero recordar a una mente brillante, un intelectual sin poses, un extravagante, que supo imponer algo distinto, entre tanta mediocre igualdad. Dejo, como el mejor homenaje que se le puede brindar a esta "rara avis", del periodismo y la cultura uruguaya, la última nota publicada por Búsqueda. El mejor epílogo de Gustavo Escanlar, es el propio Escanlar.



Por Gustavo Escanlar1. La primera noche formal de la época democrática, aquel primero de marzo, ya estuve obligado a tomar una decisión cultural importantísima. Había dos escenarios para festejar la llegada de la democracia. En uno, instalado en la Intendencia, estaban el Grupo Nacional de Danza de Cuba, Canciones para no dormir la siesta, Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, Larbanois-Carrero y Los Olimareños. Silvio cantó aquella “Pequeña serenata diurna”, que hoy, viendo lo que hicieron los Castro de Cuba, resulta irónica: “Vivo en un país libre/ cual solamente puede ser libre/ en esta tierra y en este instante”. En el otro escenario, instalado en el Entrevero, estaban Git, José Luis Perales, los Abuelos de la Nada, Charly García. Charly cantó, cómo no, la premonitoria “Raros peinados nuevos”: “Y si vas a la derecha y cambiás hacia la izquierda adelante/ es mejor que estarse quieto es mejor que ser un vigilante”. Había que decidir a cuál de los dos escenarios ir. Yo terminé paseándome entre uno y el otro, viendo a Los Olimareños casi al amanecer. Yendo de la cama al living. Del pasado al futuro. De la canción de protesta a la canción pop. Así pasamos buena parte de estos 25 años. Entre la conservación y la renovación. Parece no haber cambiado nada.

2. Pero lo que sí cambió, y mucho, fue nuestra vida cotidiana. En 1985, para hacer esta misma nota, para escribir estas mismas palabras, uno tenía que tipear, fuerte, machacando, en la Olivetti. Antes tuvo que poner la cinta, manchándose los dedos. Cada vez que terminaba el renglón tenía que bajar el carrete. Si se equivocaba, tenía que pasar liquid paper arriba del error y esperar que se secara. Era preferible pensar bien lo que iba a escribir o hacerse un esquema antes de empezar. Si quería insertar un párrafo porque se le había ocurrido algo en el medio, tenía que cortar con tijera ese párrafo y pegarlo entre medio del anterior y el posterior. Un lío. Para llamar por teléfono a la novia que tenía en aquellos años, uno tenía que caminar cuatro cuadras, hasta el teléfono público que había en Martinelli, en Canelones y Barrios Amorín. Había que llamar a una hora preestablecida, a la hora que uno supiera que ella estaba en la casa. Un lío. A las 12 de la noche terminaba la transmisión televisiva, y había que dormirse escuchando radio, lo más probable con Caras y más caras. En estos 25 años, nuestra vida cotidiana cambió radicalmente. Hace 25 años no teníamos computadora ni Internet ni cable ni celulares ni dvds ni mp3 ni Ipods. Teníamos televisión en blanco y negro, unos pocos videoclubs y walkman.

3. Alfonso Carbone pasaba videoclips en Canal 5. Y los programas cómicos más vistos eran “Plop” y “Decalegrón”. Una noche, en “Plop”, apareció un grupo de muchachos raros, de Pando, cantando una canción, “La barométrica”. Eran Los Estómagos. Y con la democracia llegó a Canal 5 una nueva generación de comunicadores: Jorge Traverso, Sergio Puglia, Sonia Brescia. Carlos Maggi estuvo apenas unos días intentando cambiar el noticiero. En el ’89, “Decalegrón” lanzó la candidatura política de un tal Pinchinatti y llenó la plaza de los Bomberos. Y desde hace 20 años, Tinelli reformuló el lenguaje televisivo de tal modo que hoy su influencia es ineludible, insoslayable, indiscutible. Hubo mil olas, y mil modas, en la televisión. Estuvieron los teleteatros brasileños (en el ’88, nadie se perdía un episodio de “Vale todo”). Y los periodísticos serios. Y los informativos estirados. Y los teleteatros argentinos “en serio” (con topless de Graciela Duffor incluido en “Atreverse”). Más recientemente, la revolución la marcaron los reality, desde “Survivor” hasta “Gran hermano”. Y actualmente, estamos en épocas de la meta televisión, la televisión que habla todo el tiempo de sí misma y de los acontecimientos que ella misma provoca. La de los Jorge Rial y las Canosa.

4. Domingo 15 de diciembre de 1985. Parque de Villa Biarritz. El Departamento de Cultura de la Intendencia organizó un recital donde actuarían, entre otros, Fernando Cabrera, Zero, el Cuarteto de Nos y los Estómagos. Fue una cosa increíble. Decenas de punks levantaban el polvo del parque. No se sabía dónde estaban antes. Nadie los había visto. Pero estaban allí, con sus crestas, con sus pilchas negras, haciendo pogo cuando Peluffo cantaba “Fuera de control”. Se llamó “Comunafiesta”. Y fue una especie de bautismo, para el habitante de Pocitos, de lo que luego se llamaría “rock nacional”. Los Estómagos, Los Traidores y Los Tontos impusieron una tónica generacional, a la música uruguaya, con Jorge Bonaldi acusándolos de vendidos al imperio. En el ’86 se organizó, en la Rural del Prado, la primera edición de Montevideo Rock. Allí hubo un concurso de grupos en el que resultó ganador Guerrilla Urbana, con su tema “Razzia” (“Hablando de la Gestapo ya están aquí/ No hay documentos están detenidos/ todos bien quietos cerdos pervertidos/ Yo siempre pienso lo que no debo pensar/ Y es por eso que me van a reeducar”). El intendente Elizalde debía entregar el premio, pero el público no se lo permitió, en medio de una feroz silbatina.

5. En el ’85 se editó “Born in the USA”, de Bruce Springsteen. Por acá se escuchaban, todavía con algo de culpa, “Thriller” de Michael Jackson y “Like a virgin” de Madonna. Y el rock se puso ropas humanitarias con “We are the world”, de USA For Africa. Se realizó Rock in Rio y Live Aid recaudó 70 millones de dólares para las víctimas del hambre en Sudáfrica. El crítico del semanario “Jaque” escribió respecto a “We are the world”: “Son puros, se emocionan, gritan fenómeno y además, fíjense, están entre ellos Dylan, Ray Charles, verdaderos músicos de nuestro siglo. ¡¿Y por qué están ahí?! Necesitan de la industria. ¡Qué lástima! Porque salir en la tele diciendo ‘somos el mundo’ no es juguete, ni una inofensiva concesión publicitaria”. Quien firmaba la nota se llamaba Jaime. Jaime Roos.

6. Es el artista de estos 25 años: Jaime Roos. Está bien: Los Estómagos, Los Buitres y Los Traidores aportaron rock and roll y energía. Los Tontos aportaron desfachatez y libertad creativa. El Cuarteto de Nos aportó solidez compositiva, transgresión y desparpajo. Pero Jaime escribió las canciones. Con “Brindis por Pierrot” se mandó la canción de la restauración democrática. La voz del Canario Luna arrancando “No lo vieron a Molina” tiñó de nostalgia carnavalero-murguera aquella Montevideo lejana y añorada. Y logró un éxito masivo e impresionante. Pero además están “Durazno y Convención”. Y “Amándote”. Y “Cometa de la farola”. Y “Los Olímpicos”. Y “Aquello”. Y “El hombre de la calle”. Y “Si me voy antes que vos”. Y “Los futuros murguistas”. Jaime Roos fue el primer artista uruguayo en editar un disco compacto. Fue el primer artista uruguayo en editar un dvd. Y, como si fuera poco, inauguró las transmisiones televisivas a color. Es el artista de estos 25 años. La semana pasada, además, ganó otro premio Gardel por el excelente “Hermano, te estoy hablando”.

7. Yo estuve ahí I. En una casa de la calle Jackson, Jorge Nasser me hacía escuchar las canciones de “Gargoland”, un disco doble que Níquel estaba a punto de editar. En ese disco estaba “Candombe de la Aduana”, un hit de aquéllos.

8. Yo estuve ahí II. El Cuarteto de Nos estaba grabando “Vo, cartero”, su versión de “Mr. Postman” incluida en el disco “Otra Navidad en las trincheras”. Un exitazo que incluía clásicos como “Sólo un rumor”, “Después de hacernos el amor” y “El putón del barrio”. Pero si “Otra Navidad en las trincheras” fue un éxito, nadie podía llegar a imaginar lo que ocurriría tiempo después con “Raro”, el genial disco del Cuarteto que, con justicia y algo de atraso, los catapultó internacionalmente.

9. Yo estuve ahí III. En Arte en la Lona, en el Palermo Boxing Club, en abril del ’88, el Cíber gritaba “dale, viejo, terminá de cantar de una vez que quiero tocar la armónica”. El Viejo cantó dos temas más y le dejó el escenario al Cíber, que sorprendió a todos tocando la armónica y se ganó el aplauso más fuerte de la noche. El Viejo que bajó del escenario y escuchaba al Ciber mientras guardaba la guitarra era Eduardo Mateo.

10. Estupideces I. Elizalde censurando a Oscar Larroca. Al otro día, el David amaneció con pañales y un cartel que decía “Defendamos la moral. Brigada de amigos de Elizalde”.

11. Un libro: “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones”, de Charles Bukowski. Lo conocí gracias a Alberto Restuccia, que lo recomendó y lo leyó en su programa radial “Eco contemporáneo”.

12. Verano del ’88. Carlos Monzón tiró a su mujer, Alicia Muniz, por la ventana. Y unos días después Alberto Olmedo se cayó del balcón. “Olmedo buscó su propia ruleta rusa. Y no es casualidad que la haya encontrado. Ahora, nadie quiere aceptar el triunfo de la melancolía, porque Olmedo era un cómico y los cómicos no pueden morir de angustia ni de dolor, y menos aún ser encontrados por su público reventados en la calle y tapados con una sábana mugrienta”. Lo escribió Eduardo Alvariza en “Jaque”. Escribía bien Eduardo Alvariza en “Jaque”, eh.

13. Hubo tipos y cosas que, en estos 25 años, hicieron “el” viaje. Arnold Schwarzenegger, de actor a gobernador. Tomás de Mattos, de escritor a director de la Biblioteca Nacional a escritor. Jorge Drexler, de estudiante de Medicina a ganador del Oscar. Mariana Percovich, de crítica a directora. La danza uruguaya, de Babinka a Julio Bocca. Juan Ramón Carrasco, de jugador estrella a técnico revolucionario. El cigarrillo, de las noches compartidas a la prohibición radical. Jorge Lanata, de la delgadez a la obesidad. Julia Möller, de “Punto final” a “Periscopio”. Fernando Butazzoni, de oscuro cronista cultural a luminoso director del Sodre. El Sorocabana pasó de lugar de reunión anciano-intelectual a heladería. Pero Kesman sigue siendo Kesman. Y Cacho de la Cruz sigue siendo Chichita y Cacho Bochinche.

14. Un libro: “Conversaciones con mis hijos”, de Ronald Laing. Lo conocí gracias a Alberto Restuccia, que lo recomendó y lo leyó en su programa radial “Eco contemporáneo”.

15. Tengo un amigo que dice que la culpa de todo la tuvo Manu Chao. Resulta que en el año ’92 cayó por América Latina una delegación de artistas franceses que llegaron en un barco, el Cargo. Entre ellos estaba el grupo de Manu Chao en aquella época, Mano Negra. Y fue tal la impresión que causó su presentación que el rock latinoamericano mamó su influencia y se hizo mucho más latino. Culpa de esas presentaciones de Mano Negra fue la canción “Matador” y el éxito posterior de los Fabulosos Cadillacs. Culpa de esas presentaciones de Mano Negra fue, también, el surgimiento de bandas locales como La Abuela Coca primero y La Vela Puerca después. Y todo lo que vino después, la “segunda generación” de rock nacional pos dictadura. Por reclamos, dirigirse a Manu Chao.

16. Hubo un actor que viajó de Juan Lacaze a Buenos Aires y se hizo famoso. Osvaldo Laport. Hubo una actriz que viajó de Montevideo a Buenos Aires y se hizo famosa. Natalia Oreiro, la que canta en el comercial de Anda. Hubo un muchachito —¿escritor? ¿músico? ¿conductor radial? ¿artista plástico?— que viajó de Tacuarembó a Montevideo y, después de mil movidas culturales (el Movimiento Sexy, la grabación del disco “North”, que son las versiones en inglés del disco “Sur” de Jaime Roos) logró imponer una estética filo gay que se puede ver en muchas manifestaciones jóvenes de la Montevideo contemporánea. Su nombre: Daniel Umpiérrez. El que escribió la novela en la que se inspiró “Miss Tacuarembó”, una de las mejores películas uruguayas de este cuarto de siglo.

17. ¿Se acuerda de la lambada? ¿Y de la canción “Macarena”? ¿Y del “Himno de los conductores imprudentes”? ¿Y de la canción “Marta, sos la número uno”? ¿Y de Los Fatales? ¿Y de “Azuquita pa’l café”? ¿Se acuerda de Abel García? ¿Y de Jorge Bonaldi? ¿Y de Uruguay Catalogne? ¿Y de Vicente Dumas Sottolani? ¿Y de los relatos de Ruben Casco? ¿Y del teléfono de Marlain TV? ¿Se acuerda de los VHS? ¿Y de las canchas de pádel? ¿Y de las tres rayas que le ponían los canales a las películas para adultos? ¿Se acuerda de Fredy Cabot? ¿Y de Luis Guarnerio? ¿Y de Francisco Nápoli?

18. Una foto: Juan Carlos Onetti con el revólver, en la cama. Julio María Sanguinetti lo invitó a regresar a Uruguay, pero el escritor se negó. No quiso volver. Murió en Madrid en 1994.

19. Un libro: “Carta abierta a mi futura ex mujer”, de Dalmiro Sáenz. Lo conocí gracias a Alberto Restuccia, que lo recomendó y lo leyó en su programa radial “Eco contemporáneo”.

20. Estupideces II. El día que quisieron prohibir “El día que Artigas se emborrachó”, del Cuarteto de Nos. Hubo un gran Debate Nacional. ¡¡¡¡¡¡¡¡Y terminaron prohibiendo la canción para menores de 18 años!!!!!!!!. No hay caso: como el Uruguay no hay.

21. Terminó Decalegrón. Empezó Bendita TV. Terminó Néber Araújo. Empezó Aldo Silva. Terminó Prioridad. Empezó Zona Urbana. Terminó Zona Urbana. Terminó el fax. Y el walkman. Y envejeció Almodóvar.

22. Un libro: “Mala onda”, de Alberto Fuguet. El chileno, tiempo después, se mandaría un gesto cultural importantísimo, al editar la antología de escritores jóvenes Mc Ondo, en franco desafío al realismo mágico de Gabriel García Márquez.

23. El día que le pusieron el cable uno se la pasó sin dormir. Tenía que ver todo lo que estaban pasando. Con el tiempo, la novelería decayó y uno se fue dando cuenta que no estaba tan buena la cosa. Pero gracias a Los Simpson y a Los Soprano uno le volvió a dar una oportunidad al cable, que hoy está lleno de series que le compiten abiertamente al cine, con actores y directores de primera. Estará el que prefiera House, el que prefiera Lie to me o el que prefiera Glee. Pero a mí dame esos momentos finales de Boston Legal (que un miope tradujo como Justicia ciega), cuando James Spader y William Shatner conversan en el balcón. Ningún tratado de amistad masculina llega a las profundidades a las que llegan estos dos monstruos. ¡Y encima, al final, terminan casándose!

24. Momentos. Drexler gana el Oscar. Mike Tyson le muerde la oreja a Evander Hollyfield. André Agassi queda pelado. Gorbachov hace avisos publicitarios. Mujica se pone un traje. Jimmy Swaggart llora y pide perdón delante de las cámaras. Mónica Lewinsky muestra un vestido manchado. Luca Prodán muere.

25. Un libro: “El pez en el agua”, de Mario Vargas Llosa. Y el Nobel, más que merecido, para el peruano que venció la corrección política tonta estando del lado correcto políticamente.
Para terminar, dejo una entrevista que le realizara el Licenciado Petinatti, donde se puede apreciar al personaje de carne y hueso.
Hasta siempre Gustavo. Nos va a hacer falta una voz a contrapelo de nuestras voces, pero sabemos que ahora estás bien y en paz contigo mismo. Ya no te van a poder acusar con el dedo en alto, los hipócritas "ejercitores" de la blanda mediocridad. Salud hermano, donde quiera que estés. Nos queda la tristeza, y cierta inexplicable nostalgia, pero los muchachos no lloran, dice The Cure.







jueves, 25 de noviembre de 2010

Los premios Planeta ¿una farsa?

A continuación suscribo un esclarecedor artículo que escribiese Carlos Salas (al que agradezco la gentileza de otorgarme la libertad de postearlo en el blog), a propósito de los famosos premios Planeta. Considero que vale la pena atender estas señales. Planeta es una empresa, y como tal, hace su negocio de la forma que más le conviene.



El Premio Planeta, cada vez más “filtrado” por Carlos Salas

En 2004 me invitó Plaza & Janés (hoy Random House Mondadori) a la cena de entrega del Premio Ciudad de Torrevieja de Novela. En el tren, me reencontré con un camarada periodista, que me dijo: “Soy uno de los finalistas“. Me contó la historia de su novela, basada en a en el Renacimiento y la arquitectura, con algo de intriga.

Al llegar al hotel del evento, le conté con emoción a otro periodista que un amigo mío era uno de los cinco finalistas. “No va a ganar”, me dijo: “El premio se lo dan a Zoe Valdés y el segundo a Javier Sierra“.

¿Ya se sabe?, dije con sorpresa inocente. Me miró y añadió: “Siempre lo filtran antes de la cena para que la noticia entre en primera edición de los periódicos. Pero lo mantenemos en secreto”. Y sonrió.

Como yo era periodista económico, me quedé sorprendido de algo que para el periodismo cultural era tan habitual como para nosotros hablar de juntas de accionistas.

Antes de la cena, en el cóctel, mi amigo finalista se acercó para confesarme que estaba desolado. “Me han dicho que el premio ya está dado”. Y repitió los mismos nombres que yo había escuchado.

Terminó la cena. Alguien se acercó al micrófono, y dijo que allí en su mano tenía las plicas de los ganadores. Yo miré a los compañeros de mesa y pensé en decirles que todos gritásemos que ya lo sabíamos. Me hubiera encantado vociferar. “No sigas: ¡sabemos que son Zoe y Javier!”.

Pero no lo hicimos.

En efecto, Zoe y Javier.

Mi amigo y su mujer estaban anodadados.

En 2008 me invitaron al Premio Planeta. Como yo ya era un experto en premios filtrados, pregunté al comenzar la cena a quién le iban a dar el premio. “Fernando Savater”, confesó un periodista mientras descalabraba un langostino. Se cumplió.

Este año, (ayer por la noche) le han dado el Premio Planeta a Eduardo Mendoza. En el colmo de las filtraciones, el diario elpais.com ya lo tenía en su portada desde ayer por la mañana. O sea, con un adelanto de unas 12 horas. Una buene exclusiva que nunca criticaré a ningún periodista, pero una filtración que no solo daña a la editorial sino a ganador.

Todos los años siempre se habla de lo mismo. ¿Por qué están amañados?

Supongo que para Planeta y para Random House Mondadori, los premios son una inversión muy seria (el planeta con 600.000 euros, y el Torrevieja, con 360.000, están entre los mejor dotados del mundo) pero también una catapulta de ventas, y por ello deben montar un engranaje comercial inevitable. Primero se consigue al autor. Luego, se presenta la obra. Y por último, se le concede un premio. ¿Por qué?

Una vez me explicaron que si no fuera así, el libro no se vendería porque importa mucho que el ganador sea conocido. Y me contaron que es un riesgo enorme no encargar un libro porque la calidad de la inmensa mayoría de las obras presentadas es dudosa, y hasta podría resultar un premio desierto o muy mediocre. Con el arreglo, por lo menos se aseguran que la cara ganadora sea de postín, y que garantice cierta calidad.

No estoy tan seguro. Como han demostrado esas mismas editoriales, no siempre ha sido así: de hecho, Carlos Ruiz Zafón, fue casi descartado del premio Fernando Lara y al final resultó un gran descubrimiento. Un superventas. O sea, el criterio del jurado no es infalible.

De todos modos, para que estos premios no fueran tan criticados, creo que en lugar de organizar una cena, por lo menos deberían presentarlos en una comida. Así todos los periódicos podrían llegar a la primera edición.

Eso sí: siempre que pensemos en el periódico de papel. Pero en internet, nos da igual si es desayuno, almuerzo o cena, porque estamos 24 horas en vela. Lo daríamos ipso facto.



miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tim Burton es un cadaver exquisito

El genial y controversial Tim Burton, ha solicitado al mundo, a través de la red social Twitter, que le ayuden con una historia. El proyecto, que lleva por nombre "Tim Burton’s Cadavre Exquis" se trata de un "exquisite corpse", un juego en el que un grupo de personas van añadiendo frases para, entre todos, crear una historia.

Burton abrió el fuego, con una frase que describía las aventuras de "Stainboy". Los usuarios de Twitter, deben escribir sus frases, continuando la linea de narración.
Los mejores tweets del día se eligen para continuar la historia, hasta el 6 de diciembre.

Este experimento es una forma de promoción (por cierto, muy original) para una muestra artística de Tim Burton, que abrirá sus puertas en Toronto el 26 de noviembre en el TIFF Bell Lightbox, la nueva sede del Festival Internacional de Cine de la ciudad.
Para más información, pueden visitar http://alt1040.com/2010/11/tim-burton-inicia-un-gran-cadaver-exquisito-en-twitter o si quieren colaborar con Burton, en la parte creativa de su proyecto, pueden hacerlo a través de http://twitter.com/burtonstory
Tim Burton debe ser uno de mis escasos preferidos (algún día daré a conocer mi lista personal) de la dirección del cine. Es un híbrido en sí mismo. Director, productor, artista, novelista, que se yo... es todo a la vez!!!
Una muy buena idea, a la cuál habrá que seguir de cerca por Twitter.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La muerte no es casualidad, sino causalidad

La muerte es la sucedánea natural de la vida. Es el fin o el principio de algo. Los que seguimos sobre la tierra aún no lo sabemos con certeza; y los que se han ido de ella (de la tierra), no han querido explicarnos su misterio.




Hace un tiempo escribí un cuento sobre un científico aficionado, que elaboraba una teoría en torno a la muerte. La teoría afirmaba que el morirse, destino común de todos los mortales, formaba parte de un plan instrumentado por un ser superior a nosotros. En el cuento, el científico reparaba en el detalle de que, cada vez que moría un personaje famoso o reconocido, al poco tiempo le seguía otro personaje conocido. De esta forma entendía que nada en la vida, y tampoco en la muerte, era casual. Obviamente todos los días muere alguien en el mundo, pero en mi cuento, el científico llegaba a unir y predecir las muertes de los famosos, basándose en estadísticas y operaciones matemáticas.


No pasó de ser más que un pobre cuento fantástico, pero el detalle por el que inicié su escritura, siempre me ha llamado la atención. ¿Será casualidad que cada vez que muere alguien conocido se de la muerte de otro personaje famoso?


En estos días, he vuelto a confirmar la teoría del científico de mi cuento. Quiero compartir con ustedes, digamos que a modo de un postrer y sentido homenaje, una lista de personalidades que en los últimos días, han emprendido ese otro, ignoto camino. Todos se fueron de forma sorpresiva, cuando aún tenían mucha vida para dar. A algunos los conservo con más cariño u afinidad que otros, pero todos y cada uno han aportado su granito de arena, para que el mundo fuera un lugar mejor. Mi sincero recuerdo para todos ellos.
El 6 de setiembre se nos fue, Marcos Velazquez. Autor de canciones entrañables, entre las que se encontraba "Nuestro camino", canción que siempre cantamos con mi esposa cuando tomo la guitarra.




El 11 de setiembre (fecha terrible, si las hay) dijo adios, Diego "el oreja" Rodríguez, jovencísimo jugador de Nacional, luego de días en coma, producto de las lesiones recibidas en un fatal accidente automovilístico. Los hinchas de Peñarol, más allá de la rivalidad clásica, le tributamos un sentido homenaje apesadumbrados por su repentina muerte.



El 17 de setiembre, a sus jóvenes 43 años, nos dejaba la periodista Laura Daners. Ex nadadora de competición y periodista de la década del 90 en Canal 12 de Uruguay. Padecía esclerosis múltiple y durante años luchó contra esa enfermedad. Mujer valiente, como pocas, madre ejemplar y gran profesional.




El 21 de setiembre nos dejó "El sabalero", José Carbajal. Autor de "Chiquilladas" y otras tantas canciones que forman parte del acervo cultural uruguayo. Nadie se lo esperaba. Se estaba preparando para unas presentaciones cuando el corazón dijo no.






El día 28 de setiembre, Peñarol y yo cumplíamos años. Ese día fallecía en la argentina, Romina Yan. La farándula argentina se conmovió ante la repentina muerte de esta joven madre y actriz de 36 años.





El 27 de ocubre sacudía toda América, la muerte de Nestor Kirchner, ex presidente argentino y esposo de la actual presidenta, Cristina Fernandez. Si lo comparamos con personajes siniestros como Carlos Menem o De la Rua, él y su esposa han sido lo más parecido a gobernantes con voluntad de pueblo.



El 12 de noviembre, se despedía para siempre, el periodista y escritor Gustavo Escanlar. Apenas 47 años de edad. Para algunos, un personaje polémico, para otros, un loco lindo. Nunca tuvo miedo de decir como pensaba, y como bien dijera de él, Ignacio Alvarez, se animó a decir cosas que los demás pensábamos pero no nos atrevíamos a pronunciar.



He obviado en esta curiosa lista, a uno de los torturadores de la dictadura argentina: Emilio Massera. Su muerte (como su vida) es para el olvido. Lo incluyo sólo como parte de la estadística, después de todo, la muerte es el elemento más social que existe; a todos les llega su hora, desde aquellos que son queridos, hasta los genocidas más repudiados.

La muerte tiene el don del misterio. Sabe guardar sus secretos y es de algún modo, lo que da sentido a la vida, aunque no deje de ser curioso que el destino común de todos los hombres, sea precisamente el de morir.
Quien sabe que hilos separan la vida de la muerte. Lo único que sí está claro, es que todos saldremos por aquella puerta, seamos conocidos o no. ¡Es tan corta la vida, tan larga la muerte! Vivamos de forma que para aquellos que nos hayan conocido, el recuerdo que tengan de nosotros, sea un mudo testigo de piel y cariño.