miércoles, 30 de junio de 2010

Saramago


Ultimamente he tenido màs para decir de la muerte, que de la vida. No quiero que el blog se transforme en una especie de homenaje perpetuo a los muertos, pero es bueno que reconozca a personas y personajes que significaron algo para mì. Saramago fue uno de ellos.
Me pregunto por quien habràn derramado màs làgrimas los portugueses, si por el maestro ahora silenciado, o por la eliminaciòn del mundial a manos de la impertèrrìta España. Fuese lo que fuese, lo que està claro es que Portugal puede sentirse plenamente orgullosa de lo que ha dado.

Indudablemente era un decidor increible. No es casualidad que le hayan otorgado el premio nobel de literatura. Su estilo, siendo de una prosa depurada y bella, en ocasiones me rompía los ojos o desagradaba, por sus referencias directas, por la violencia de sus imágenes. A veces me parecía gris y pesado, a veces me parecía tan bello como un día nuevo. Contundente, como una caricia bien dada. No era muy afecto a su estilo narrativo, pero hay que ser muy tonto para no reconocer la genialidad de Saramago, a pesar de determinadas preferencias estilísticas del lenguaje.

Creo que estaba mucho màs cerca de sus posturas ideològicas, que de su estilo narrativo. Obviamente, un intelectual que extienda los brazos a las causas comunes de los pueblos, siempre me despierta mayor simpatía que aquellos, que duermen bajo la sombra avasalladora de los imperios económicos. Y si encima escribe bien, ¿què màs le puedo pedir?

Lamentè mucho su muerte. Quizàs no tanto como la de mi querido Mario Benedetti, pero entiendo que hacen falta hombres como Saramago. Es una pèrdida irrecuperable, y no se puede decir nada en sentido opuesto. Surgiràn nuevos escritores y tengo la esperanza de que muchos lleguen a esa claridad meridiana, que ostentaron algunos que como Saramago, supieron decir diciendo. Ojalà sea asì. Salud maestro, brindo por usted, donde quiera que se encuentre...