martes, 6 de octubre de 2009

Se nos fue la negra...



¿Y ahora què? ¿què hacemos con el corazòn, con los sentidos, con el alma que llora esta tristeza?
Seguir andando, no nos queda màs que seguir andando...
Se nos fuè la negra Mercedes Sosa, pero su voz nos sigue cantando, nos sigue alumbrando con ese fuego inmenso que era toda la negra.
Como siempre sucede, ahora hay mil historias de amor que se conjugan en la memoria. Todos nos confundimos en un mismo sentimiento, esa alegrìa contagiosa que envolvìa aquella voz màgica. La negra fue un milagro de luz, una gloria infinita. Poseedora de una voz prodigiosa, distinta, incomparable, y de una sencillez y un don de gente impresionante. No pudo con ella ni la miseria, ni el exilio, ni los milicos. Tampoco podrà la muerte. Como "Alfredo", como tantos otros grandes, la negra se ha repartido en el aire, para formar un poco de cada uno de nosotros, tristes mortales que seguimos andando, que seguimos escuchando, y que seguimos amando pese a todo, pese al desencanto, porque la negra era eso, amor andante en palabras.
¡Gracias a la vida, por habernos dado tanto!