domingo, 18 de enero de 2009

El condor solitario



Había un cóndor solitario y sin amigos, vivía solo, se llamaba Pedro. Un día lo invitó a una fiesta un cóndor llamado Lucho. Y Lucho dijo: ¿Quieres ser mi amigo? Pedro sonrió y dijo: ¡Claro! Y los dos se dieron las manos, digo las patas. Cada vez se hacían más amigos, ellos volaban por todo el cielo. Una vez, bajaron a descansar un poco. Un gato se estaba paseando y Pedro estaba muy cerca del gato, entonces Lucho dijo: ¡Cuidado Pedro, ¡Vuela! Pero Pedro se desmayó, entonces Lucho dijo: ¡Yo te salvaré! Lucho fue a toda velocidad y espantó al gato. Pedro despertó y desde entonces, fueron amigos para siempre. Nunca más Pedro sintió la soledad.

Francisco Pavón Leguísamo








Este bellísimo y corto relato, fue escrito por un prominente escritor ¡de tan solo ocho años! Sin ánimos de ofender a nadie, cuando miro a los jóvenes de hoy en día, que descartan el lenguaje sagrado de los libros y lo suplantan por el idioma entrecortado y difuso de los mensajes de texto, aquel que en lugar de decir los cómo y los por qué, ha inventado el komo y el porke; cuando compruebo con mucha desazón, que la gran mayoría se maneja con dos o tres palabras del diccionario, apenas; y de pronto me encuentro por una feliz casualidad, con un maravilloso texto escrito por un niño pequeño, me digo: ¡pucha! No está todo perdido…




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