domingo, 15 de noviembre de 2009

Necrologìa de la locura (de Feldman a Batlle) en dos simples actos




















Acto primero: Retrato de un inmolado
Yo vi los ojos de la muerte, y la muerte me miró, conversó conmigo. Yo vi sus ojos, ahora lo recuerdo bien. Fue hace unos veranos, en un asado al que asistí instado por una amiga. Allí tuve la ocasión de conocer al muerto. No imaginaba, en el momento aquel, que estaba frente a un futuro inmolado. A mis 34 años, esa misteriosa desconocida que todos temen, que nadie elude y que decide el final de nuestras vidas, todavía me parece lejana y distante, aunque día a día conviva con ella. Quién iba a decirme que el hombre aquel, sería el infeliz poseedor de un gran arsenal de armas de distinto calibre, ni que unos años después, este buen señor se transformaría en el eje del mal blandiendo una pistola homicida, asesinando a un joven policía y atrincherándose en su hogar, sólo para salir de allí unas horas después, con los pies hacia delante. Para mí, y para todos los que departíamos en un clima de camaradería en dicha ocasión, aquel hombre simplemente era: Saúl.
Soy escritor, y todo lo demás que también soy –al menos en lo profesional- viene en segundo lugar. Supongo que por ese oficio de construir mundos, de edificar universos con palabras, suelo prestar mucha atención a la realidad que me rodea. Por las grietas de la memoria, suelen colarse voces y palabras, que luego terminan cobrando vida en historias y protagonistas. Aquella fortuita noche conocí a un hombre extraño, incomprensible, impensadamente malo. Pocas cosas supe de él, y esos fragmentos no alcanzan para construir el personaje en mi mente, pero aún así, estuve bastante más cerca que muchos de los que ahora salen a bolacear.
Era moishe, se sabe. Un hombre solo, al que no se le conocía mujer. Con siete perros que olían mal y un coche viejo que olía como sus perros. De hablar afectado y sereno, casi mujeril. Dialogando con él, uno tenía la impresión de estar frente a un hombre bueno, pero raro, muy raro. Tuvo algunos comentarios infelices, xenófobos y fascistas, como la defensa de la pena de muerte para acabar con la delincuencia, la batalla que según él debíamos entablar contra los pichis, o la aseveración de que había que prepararse contra la invasión comunista. Alguien le refutó que la opción eran las urnas, no la lucha armada, a lo que él respondió enigmáticamente: yo me estoy preparando. Recuerdo que pensé, a éste lo van a matar. Si se creía las cosas que decía o no, lo ignoro. Tal vez sólo se divertía en dilatar nuestros pánfilos ojos, que lo contemplaban en silencio. No obstante, sería arriesgado afirmar que era posible presagiar lo que sobrevendría después. Aquellos dichos me parecieron propios de un alma perturbada, y no les di mayor trascendencia. De hecho, esa fue la última vez que supimos algo de él. Pasaron varios años sin noticias, hasta que su hazaña explotó en los medios.
No pretendo, al contar esto, darme un baño de fama, ni hacer mercancía de la historia. Tan sólo otorgar una visión, rescatar de las telarañas del tiempo un recuerdo. No más que eso. La historia es, simplemente, una refundación de la memoria, cómo se recuerda o cómo se piensa que fue. La verdad está escondida en desolados pastizales, y no seré yo quien detenga el lento trajinar de la justicia.



Acto segundo: los cuentos del abuelo Jorgito
Pocos saben que existo, es cierto. Mi obra es más conocida en la Argentina y en España, que en el Uruguay. En eso, el doctor Batlle me lleva mucha ventaja, pues todos saben quién es él. Claro que la mayoría lo recuerda por su deplorable gestión, en la que las inversiones extranjeras, en lugar de contribuir al desarrollo del país, sirvieron sobre todo para multiplicar la corrupción, enriquecer más a los ricos y empobrecer más a los pobres. Visto de esa manera, es preferible el olvido, don Jorge; usted jodió a los uruguayos, yo no.
Ahora usted está angustiado, y no es para menos. Cada vez parece más lejana la posibilidad de recuperar la otrora satrapía rosada. Ante esa evidencia, es menester apelar a todo. Cualquier recurso se torna necesario, imperante, plagado de urgencias. Basta que alguien ose estornudar, para que de inmediato se ponga en funcionamiento toda la pesada maquinaria que propaga el terror, y se rasguen las vestiduras en cámara, o soliciten interpelar a alguien, aunque sea el hijo del vecino y la única excusa sea que éste no tenía las vacunas al día. En la procaz elucubración de don Jorge Batlle, está instalado el concepto de que si no existe modo alguno de comprobar que algo no es, entonces es. No importa si se carece de pruebas para afirmar tal o cual cosa, lo importante es generar dudas, revolver un poco las aguas, para ver si se consigue el tan mentado anhelo de que un ex guerrillero con voluntad de pueblo no acceda a la presidencia. Para el doctor Batlle, la única persona capaz de albergar un arsenal de las características del que poseía Feldman, es don Julio Marenales, pues en su lógica del delirio, los únicos que poseían y poseen armas en el Uruguay son y serán los tupas. Cabe preguntarse aquí si los uniformados de ayer y hoy sólo se arman de buenas costumbres y balas de cartón, y si ante la mínima expresión de amenaza que ponga en riesgo la seguridad, simplemente sacan a relucir un: ¡tese quieto m’hijo!

Oponerse a la realidad, aventurarse a suplantarla por la ficción o la entelequia, inventar otro lenguaje asumiendo que se trata de una verdad distinta, afirmar un argumento apoyado en disquisiciones teóricas y subjetivas, para tratar así de orientar la conducta de las masas, es a todas luces lo único que les queda a los que han perdido algo más que su dignidad. Poco importa para estos iluminados desbordar los confines de lo individual; sólo se trata de contaminar lo colectivo, lo social, reemplazarlo por la confusión, generar incertidumbre, desasosiego. En matar la esperanza se funda la esperanza de estos sacros señores. Venden mentiras a precios módicos, para comprar lo que tan caro nos es a los uruguayos: la libertad, la memoria y la verdad.
Esa inutilidad perniciosa que lo envuelve, doctor Batlle, también lo impele a la inercia. Pero es justo esta actitud inerte y esa vocación de servidumbre que le llevan a plantear ideas estrafalarias, intentando de cualquier manera frenar lo irrefrenable. Cinco años más de gobierno progresista se le tornan un desmedido escarmiento a su malograda y senil ancianidad. De nada sirven los escrúpulos en la siembra del desaliento. Con ojos desencajados pretende morder hasta el último resquicio, con tal de no abandonar el barco que ha contribuido a hundir. Por eso pregunta, declara, afirma desde su retórica del desprecio.

Si de preguntar se trata, como ciudadano uruguayo que soy, lo emplazo, doctor Jorge Batlle, a que me responda cuál fue su implicancia en la desaparición del pato celeste. O que me explique por qué le dieron el Premio Nobel a Obama, si aún no ha hecho nada por la paz. Que me diga también, ya que estamos, por qué si vivimos en Uruguay, tenemos que soportar a los pastores brasileños currando con la fe. Además quiero que me responda, a qué se dedicará García Pintos ahora que no tiene banca; por qué cada vez que muere un famoso, a los pocos días muere otro, o si definitivamente seremos invadidos por los extraterrestres; si Peñarol saldrá campeón, si es un buen momento para plantar hortalizas, si dos por tres llueve, si existe el terrible hombre de las nieves, si la pequeña Lulú era pequeña de verdad, o si se sabe algo del paradero del abuelito de Heidi.

En lugar de plantearse absurdos, propios de una mente alienada o de un abuelito gagá, en lugar de citar supersticiones y caza de brujas, señalar pecados ajenos y blasfemias advenedizas, debería mostrar algo de vergüenza, usted que tuvo tanto que ver en el apremio económico de miles de uruguayos, entre los que hubo niños disputándole el pasto a los caballos, y llamarse a silencio de una vez y por todos los días. Usted, el doctor Sanguinetti, el doctor Lacalle y tantos otros oligarcas vernáculos, deberían cejar en el empeño de apesadumbrarle la vida a la gente, don Jorge. Deberían colgar un cartel a las puertas de sus vidas políticas, que rezara: cerrado por duelo, o cambio de firma, o liquidación por cierre definitivo. Deberían hacerlo y volverse a sus casas a cultivar su jardín de pasadas alegrías. No los redimirá de todo el mal que le han hecho al país, pero algo es algo. Créame doctor, la gente no los necesita, y a usted, menos. Olvídese del tremedal del mundo político -su señora madre se lo dijo hace tiempo-, esto no es para usted. La alegría es nuestra, doctor, y defenderemos el derecho a alzarla como un estandarte de luz, como una canción que merece ser cantada a corazón abierto. Quédense ustedes con los cucos y los miedos, déjennos a nosotros creer en que otro mañana es posible. La esperanza es hermana de la alegría, por eso, contra los negros vaticinios, contra los espantos y las alarmas, nosotros preferimos defender-creer en la primavera. Sostener los sueños de todos, celebrar la vida, marchar juntos hacia un país más justo y equitativo de pan y trabajo. El país que no le gusta a los que, como usted, decretaron la impunidad de la tortura y la miseria. El país que no les conviene a los catecúmenos del pensamiento neoliberal. Para terminar, permítame recordarle lo que grita el pájaro de la garganta del pueblo: ya estamos grandecitos, don Jorge, no nos chupamos el dedo; y créame, hace tiempo tenemos claro que las brujas y el cuco no existen.

Maradona, crònica de una ofensa




Habla, habla mucho. Tiene esa mala costumbre. Y la opinión más extendida es que lo hace para expresar pensamientos. Pero nadie puede negarle que dice como piensa. Hablar hablando, Maradona es la medida de la desmedida. No conoce límites ni fronteras para su boca. Al fin y al cabo, es sólo una extensión de su cuerpo, y está tan ligada a él como su mágica pierna izquierda.
Ningún hombre puede escapar a su propia sombra. Y la de Diego Armando pesa, lo persigue, le exige, lo señala con el dedo. No puede equivocarse, mentirse le duele, callarse no sabe. Así es el Diego de la gente, se le ama o se le odia. No hay términos medios. Es incomparable y genuino. Un auténtico petiso irreverente que sólo teme al olvido y al desamor de los que alguna vez lo convirtieron en ídolo.

Como en tantas otras ocasiones, el mundo alzó su voz una vez más, porque el “astro argentino”, como gustan decir algunos, se pronunció en forma agraviante. Como una gigantesca ola, el rumor viajó por América y Europa. Dios había hablado, pero curiosamente, el milagro no se había producido en términos bíblicos. Y claro, después de tanto y tanto, la gente ha comprendido al fin que el que habla no es Dios, sino un hombre de carne y hueso. Mortal, peleón, partisano y sensiblero. Y ahora todos acusan el engaño. ¡Qué nos devuelvan la plata! Grita la gente. ¡Vinimos a ver a Dios! Aúllan sus voces. Mientras otros se lamentan diciendo: borra con sus dichos, lo que ha escrito con sus pies.
Como a un niño pequeño, muchos quisieran inculcarle: que eso no se dice, que eso no se toca, ¡es caca, nene! En algo tienen razón, se trata evidentemente de un niño grande. Un niño al que le sobra rebelión pero le falta alegría; un niño que dice lo que piensa, sin pensar en lo que dice. Un niño que anda triste, porque le han quitado su juguete más querido: la pelota.

Cabría preguntarse entonces, ¿quién inventó a Maradona? ¿Quién le dijo, a partir de esta hora serás nuestro Dios supremo? ¿No habrá acaso entre sus verdugos, alguno que le ayudó a nacer? ¿Qué hay de aquellos que ayer lo ensalzaban? ¿Dónde han ido a parar? Dios al fin, pero Dios de barro. Ayer, cuando las cosas andaban mal, todos le pedían al peluca que los sacara del pantano. Hoy han reconocido con espanto, que en ocasiones, hasta a Dios le cuesta hacer su trabajo. Y no se lo perdonan. ¡Dios es Dios! dicen, aunque sea petiso y tenga panza.
Al otro ídolo, el mundo le perdona hasta que sea negro. Porque el otro calla, y porque ha sabido jugar a la perfección su papel de ejemplo arquetípico, en el imperio capitalista de la FIFA. Pero el petiso olvida que callarse es un derecho, una opción. No ha aprendido la buena lección que le han querido impartir los que detentan el poder. Porque nadie se ha tomado el trabajo de explicarle, que los ídolos saben bien si están callados, y mejor aún si están muertos y lejanos. Por eso, Gardel, el Che y tantos otros perduran, porque tienen eso, son silenciosos y apenas si nos vigilan desde un retrato, o flamean desde una desgastada bandera. Lamentablemente nadie le enseñó a leer la letra pequeña del contrato: serás nuestro Dios, pero tendrás miles de jueces vigilando a tu sombra.

Embriagado de él mismo, erra por la vida, penando por ser quien es. Ya no se escuchan los cantos de sirena del 86, y la vida lo golpea y lo golpea constantemente, con tal de devolverlo a la realidad. Enfermo de soledad, con el cielo de un memorable pasado a cuestas, transita sin saber dónde va. Ignora que la experiencia no la otorgan los años, sino lo que se ha vivido. ¡Y vaya que él ha vivido bastante!
Este niño grande, al que muchos anuncian o desean su muerte, física o metafórica, tiene la virtud de seguir siendo noticia, a pesar de la distancia con la gloria. Su fama es un monstruo terrible al que no puede eludir ni doblegar. No puede dejar de ser quien es, incluso cuando cesan los flashes y las cámaras se apagan. Porque Maradona nunca se apaga, porque el duende juguetón que vive en él, no cesa nunca de volar y de decir las cosas como mejor sabe.

Asombra la premura y la diligencia que se toman algunos, en crucificar al crucificado. Pero no deja de ser un acto demagógico y plagado de hipocresía. Los mismos que se asustan con sus frases y diatribas, son los que celebran en una especie de morbo lúdico o masturbación mental, el baile del caño, los chimentos de Rial, o los chistes de Corona. La incultura habla de cultura, la estupidez humana pretende enseñarnos a hablar. No se dan cuenta que el problema no es el capitán, sino el barco, que está cada vez más podrido y hace aguas por todos lados. Pero matarlo a Maradona es sencillo, y necesario. Basta con levantar un poco la voz, para encontrar eco en los demás. En aquellos que no le perdonan su condición terrestre, su figura de hombre común y silvestre. Es mejor acusarlo con el dedo en alto, que mirarnos en el espejo. Si hasta parece una burla. ¿Cómo va a tener yerros y desaciertos, si él es Dios? ¿Cómo va a llorar o reír, amar, odiar, enojarse, alegrarse, maldecir, reprochar cuál si fuese un hombre vulgar y corriente? Él no puede equivocarse, no debe, para eso es Dios. Por eso, matarlo resulta lo más simple. Achacarle toda responsabilidad, toda la podredumbre; destruirlo incluso destruido. Porque él es un blanco fácil, porque ya no puede hacerle goles a la memoria y porque además, ¿quién se acuerda del mundial del 86?

martes, 6 de octubre de 2009

Se nos fue la negra...



¿Y ahora què? ¿què hacemos con el corazòn, con los sentidos, con el alma que llora esta tristeza?
Seguir andando, no nos queda màs que seguir andando...
Se nos fuè la negra Mercedes Sosa, pero su voz nos sigue cantando, nos sigue alumbrando con ese fuego inmenso que era toda la negra.
Como siempre sucede, ahora hay mil historias de amor que se conjugan en la memoria. Todos nos confundimos en un mismo sentimiento, esa alegrìa contagiosa que envolvìa aquella voz màgica. La negra fue un milagro de luz, una gloria infinita. Poseedora de una voz prodigiosa, distinta, incomparable, y de una sencillez y un don de gente impresionante. No pudo con ella ni la miseria, ni el exilio, ni los milicos. Tampoco podrà la muerte. Como "Alfredo", como tantos otros grandes, la negra se ha repartido en el aire, para formar un poco de cada uno de nosotros, tristes mortales que seguimos andando, que seguimos escuchando, y que seguimos amando pese a todo, pese al desencanto, porque la negra era eso, amor andante en palabras.
¡Gracias a la vida, por habernos dado tanto!


miércoles, 20 de mayo de 2009

Hasta siempre Mario Benedetti

Es facil reconocer a los que admiramos a Benedetti: somos todos unos sensibleros sin remedio, y nos da mucha bronca la injusticia...

Me decía una muchacha a propósito de este video que agrego al Blog; que a pesar de ser ella argentina, lo admiraba y quería muchisimo a Mario Benedetti. ¿Y cómo no lo iba a querer? ¿cómo no se iba a emocionar con él? Pero le hice una aclaración importante; si bien creo que Benedetti es por antonomasia el poeta más reconocido y querido del país (Uruguay), sería muy vanidoso pretender que Benedetti pertenece solo a los uruguayos. Este chiquito inmenso que fue Benedetti pertenece a quienes lloramos con él, quienes nos conmovimos con sus versos, quienes abrazamos sus textos, sin importar que esto ocurriera en Uruguay, Mexico, Argentina o España. Benedetti es de la gente, y esa es su nacionalidad, su única bandera, el corazón de los pueblos que sedujo con su obra.

El último recuerdo que tengo de Benedetti, es cierta tarde que regresábamos de un acto del "Frente" (Frente Amplio). De pronto, alguien me dijo: "mirá a Benedetti, allá..." y cuando volví la mirada, vi al maestro hablando con una muchacha. Estaba vestido con una camisita a cuadros, de manga corta (era verano), con las manos en los bolsillos, y un pie apoyado en el cordón de la vereda. Lo saludé, y me devolvió el saludo sonriente, después siguió hablando con la muchacha.
Así es como lo veo hoy, las manitos en los bolsillos, departiendo tranquilamente mientras la gente pasaba, y lo envolvía un firmamento de banderas multicolores. Porque él era así de sencillo, un ejemplo para los que intentamos recorrer el camino de la literatura.

Les dejo aquí el video que hice. Espero que les guste y lo disfruten. El poema "Te quiero" letra de Benedetti, y música del argentino Alberto Favero, en la versión que elegí ( a mi gusto, la mejor) está cantado por el desaparecido grupo vocal: Cuarteto Zupay. Un grupo argentino insuperable. El poema bajo la forma de un poema de amor, es un canto a la libertad. No en vano, Benedetti dice en unos versos: quiero que en mi país, la gente viva feliz, aunque no tenga permiso. Fue compuesto amén de un comentario que hacía la derecha, diciendo que el Frente Amplio "eran solo dos gatos locos" Benedetti les demostró con su canción y con el tiempo que es demostrador de cosas, que al fin y al cabo somos mucho más que dos, los que amamos amando, y los que soñando vamos andando en esta hermosa utopía de la justicia y la libertad. Que disfruten de esta belleza de amor en palabras.




sábado, 18 de abril de 2009

Suma Paz

Hace pocos días me enteré por los diarios, de la muerte de la señora Suma Paz. Quienes me conocen, saben de mi amor por el folclore argentino. Suma Paz, fue de esas voces, que junto a Eduardo Falú o Atahualpa Yupanqui, lograban transportarme a la magia de los caminos, los sembradíos de la nostalgia.

Hace ya tiempo pude haberla conocido, de no ser porque alguien así me lo impidió. Esas cosas que tiene el destino. El cantor uruguayo Numa Moraes la invitó a su casa en Montevideo. Tiempo más tarde me enteré que yo había sido invitado igualmente, pero la persona que tenía este dato precioso decidió ocultarmelo, vaya uno a saber por qué.

Con el tiempo, terminé la relación con esa persona, pero nunca olvidé la admiración que sentía y siento por Suma Paz. Su voz cadenciosa, sentimental como pocas, sin estridencias, sabía decirme mucho. El tiempo es una metáfora de la memoria, todo permanece intacto en el recuerdo, nada cambia en realidad, solo se transforma. Hoy siento ese pequeño dolor, de haber vibrado tanto con su voz, y no haberla podido conocer. Pero de algo estoy seguro: los diarios mienten, Suma Paz no ha muerto. Está más viva que nunca, porque solo se muere aquello que se olvida.


Biografía de Suma Paz




Nació en Bombal, provincia de Santa Fe, el 5 de abril de 1939. A los seis años comenzó a tocar la guitarra, aprendiendo música en su ámbito familiar, y posteriormente con profesores. Estudió Filosofía y Letras y se graduó en la Universidad del Litoral. A partir del año ’59, comienza su participación en programas de radio y TV. En 1968 viajó a Japón donde brindó cuarenta recitales, hizo un programa de televisión y grabó un disco. En 1977 estrenó la cantata "Ay, Patria mía", basada en la vida de Manuel Belgrano, con textos del historiador Máximo Aguirre y música de su autoría, que fue representada en el Teatro Municipal de Morón con la participación del Coro Mixto dirigido por el maestro Fernández Cevallos y el actor Oscar Casco en los relatos. En 1988 dio una serie de recitales en universidades de los Estados Unidos. Por Radio Nacional y sus 40 filiales, escribió y condujo durante seis años el programa "Pampeanías". En la última edición del Festival de Cosquín recibió el Premio Especial a la trayectoria. Entre sus trabajos más destacados están "La incomparable Suma Paz" (1960); "Guitarra, dímelo tú" (1961); "Suma Paz La incomparable" (1963); "Lo mejor de Suma Paz" (1970); "Las hondas raíces de Suma Paz (1980); "Llenar de coplas el campo” (1972); "Una mujer con alma de guitarra" (1970); "Para el que mira sin ver" (1982); "Homenaje a Atahualpa Yupanqui" (1994); "Canto de nadie" (2000) y "Parte de mi alma" (2005). Publicó tres libros de poesía "Pampamérica" (premiada por la Fundación Steimberg); "Al sur del canto" y "Ultima guitarra". Entre otras distinciones, recibió el Premio a "Los Grandes Intérpretes" (SADAIC); el Martín Fierro del Instituto de la Tradición de Rosario; el Premio "Alicia Moreau de Justo"; el "Discepolín" del Departamento de Cultura del Partido Justicialista y el Kónex de Plata como una de las "Cinco mejores intérpretes de folklore".
Descargar disco Homenaje a Atahualpa Yupanqui, por Suma Paz, aquí

jueves, 5 de marzo de 2009

El graduado

Este debe ser el curioso caso, de una película que fue más famosa que el libro. De hecho, no muchos saben que el filme está inspirado en la novela homónima de Charles Webb.
La película fue estrenada en el 67, 8 años antes de que yo naciera, pero ha sido desde hace mucho tiempo, una de mis películas de cabecera. Es impresionante la calidad que tenía ya en aquel entonces, uno de mis favoritos, el señor Dustin Hoffman. Y ni que hablar de la hermosa música de esos dos genios de Simon and Garfunkel. Para mí, que amo la buena música, y sobre todo la música Celta, les dejo un video con "La feria de Scarobourgh" un tradicional ingles, interpretado de forma magistral por estos monstruos, mientras disfrutan de algunas imágenes de esta bella película, que si no la han visto, la recomiendo como el agua a las plantas.

domingo, 8 de febrero de 2009

José Saramago. Gaza: crimen y vergüenza


No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.


No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.


No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de llevar a cabo mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamás despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?.


No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería que en estos días asoma en las pantallas de nuestros televisores en medio de amables y festivos mensajes navideños.


No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.


Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tiene consecuencias. Más bien, al contrario, parece que se premia con acuerdos comerciales preferentes o propuestas para el ingreso de Israel en la OCSE. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.


En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.Firmas: Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Cármen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico.

JUAN GELMAN: Einstein, Israel, Gaza


El pasado sábado 27 a las 11:30 hora local, 50 cazas de combate israelíes demolieron unos 50 puntos de Gaza en tres minutos. Fue una violación de los Diez Mandamientos y de la santidad del sabbath, pero tal vez no valgan cuando de matar palestinos se trata: centenares en esta ocasión y más de mil heridos. Hay diferentes puntos de vista sobre las razones de esta matanza brutal. Tel Aviv asegura que es una represalia por la ominosa práctica de Hamas de lanzar cohetes al territorio israelí. Analistas varios opinan que más bien tiene que ver con las próximas elecciones en Israel, donde todavía es primer ministro —interino y renunciante por corrupción— Ehud Olmert. Los hechos históricos indicarían otra cosa: se trata del nunca olvidado intento de reconstruir el “Gran Israel” echando a los palestinos de su tierra.
Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del flamante Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío “parcial” —un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo— era sólo el comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país (Letters to Paula and the Children, David Ben Gurion, University of Pittsburg Press, 1971, carta de fecha 5-12-37, págs. 153-57). Esto se cumplió con la ocupación militar israelí de los territorios palestinos desde 1967 a la fecha. En el 2006 Tel Aviv se “retiró” de Gaza, a la que impuso un cerco implacable. El triunfo de Hamas en las inobjetables elecciones de ese año disgustó a Israel: un Estado que se dice democrático no tenía por qué respetar la democracia cuando de palestinos se trata.
Olmert es del partido Kadima, una escisión del derechista Likud del que no se diferencia mucho, como prueban las guerras que sigue desatando. El Likud, a su vez, desciende del Herut, expresión política del grupo paramilitar de Menahem Begin, también primer ministro de Israel (1977-1983). Los nombres cambian, pero la contumacia no. En diciembre de 1948, a siete meses de la declaración de independencia de Israel, Begin visitó EU y causó reacciones dispares. Por ejemplo, la de Albert Einstein, Hannah Arendt y otros 27 destacados intelectuales judíos estadunidenses. Consta en una carta abierta que el New York Times publicó el 4-12-48.
El texto comienza así: “Entre los fenómenos políticos más inquietantes de nuestra época figura la aparición, en el recién creado Estado de Israel, del ‘Partido de la Libertad’ (Tnuat Herut), un partido político estrechamente emparentado con los partidos nazifascistas por su organización, sus métodos, su filosofía política y su demanda social. Fue creado por los miembros y partidarios de la ex Irgun Zvai Lemi, una organización terrorista de extrema derecha y chauvinista de Palestina. La visita actual a EU de Menahem Begin, jefe de ese partido, ha sido evidentemente calculada para dar la impresión de un sostén estadounidense a su partido y para cimentar los lazos políticos con los elementos sionistas conservadores de EU”. Continúa así: “Muchos norteamericanos de reputación nacional han prestado su nombre para acoger esa visita. Es inconcebible que quienes se oponen al fascismo en el mundo entero, más que correctamente informados sobre el pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan sumar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa.” Señala que Begin es “uno de los que han predicado abiertamente la doctrina del Estado fascista”. A continuación menciona la matanza que las fuerzas israelíes provocaron en la aldea árabe de Der Yassin “que no había participado en la guerra y que incluso había combatido a las bandas árabes que querían convertirla en su base de operaciones”. Precisa: “El 9 de abril (de 1948), bandas de terroristas (israelíes) atacaron esa pacífica aldea, que no era un objetivo militar, asesinaron a la mayoría de sus habitantes —240 hombres, mujeres y niños— y dejaron a algunos con vida para hacerlos desfilar por las calles de Jerusalén”. Acusa a Herut de preconizar en el seno de la comunidad judía una “mezcla de ultranacionalismo, misticismo religioso y superioridad racial… signo indudable de un partido fascista para el cual el terrorismo… es un medio para alcanzar su meta de un ‘Estado líder’”. Agrega: “Es más trágico aún que la alta dirección del sionismo estadunidense se haya negado a hacer campaña contra los designios de Begin”. Han pasado 60 años desde que se publicó esta carta que Einstein firmó. ¿Habrá perdido actualidad? Muchas cosas cambiaron en Israel desde entonces. Su objetivo central, no.

Carta de Eduardo Galeano


Operación Plomo Impune


Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.


Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones, en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.


Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.


Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera.
Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.


No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.


Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.


¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con eta, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar al ira. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?


El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.


Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.


Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe?


¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que Estados Unidos se pone cuando hace teatro?


Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas rinden tributo a la sagrada impunidad.


Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.
(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró.)


Eduardo Galeano

viernes, 30 de enero de 2009

El hambre del mundo




Según datos de la ONU, hay 963 millones de pobres en el mundo, y las cifras siguen creciendo. El año 2008 se agregaron 40 millones más de desnutridos, a las ya de por si abultadas estadísticas. Por supuesto que detrás de esos números que espantan, hay rostros como el suyo, como el mío. Me refiero a rostros humanos, que es en lo único que podemos comparar nuestros semblantes.

La mente burguesa, adormecida por el capitalismo, relaciona estos datos con los habitantes de África, lugar que para mucha gente, es el único territorio conocido de la pobreza. Ignoran que en América latina las proporciones son similares. Además conviene mantener a la miseria en un lugar apartado e ignoto, para que no contamine nuestro feliz tránsito por la vida. De esta forma nuestra conciencia del mundo, actúa como perfecta venda para los ojos. Así no debemos sentirnos culpables, cuando no
levantamos un dedo para variar lo que podemos cambiar, con un grito que diga basta.


¿Cómo se concibe que el uno por ciento de la población mundial, concentre toda la riqueza del planeta? ¿Cómo se explica que en pleno siglo XXI no hayamos sido capaces de hallar una alternativa al problema del hambre? Sin duda sigue siendo un negocio muy redituable para algunos. El pobre sueña con dejar de serlo y rara vez lo consigue, el rico sueña con más fortuna y siempre consigue más.


Es lamentable, pero parece difícil alzar la voz para denunciar esta especie de genocidio moderno, sin caer en el discurso panfletario de los tecnócratas, y burócratas del populismo. Muchas veces se dice, que debemos hablar menos y hacer más, ¿pero qué podemos inventar contra el poder? La maquinaria de la infelicidad trabaja con fervor y ahínco. Está presente en los noticieros, que abundan en la perorata amarga. La vemos en la burocracia del sistema, que frena los sueños y congela las esperanzas. Se encuentra en la corrupción del régimen político, que instrumenta gobernantes, jueces y demás, para salvaguarda de los empréstitos.


El dinero otorga poder. No importa si uno es un estafador de primera categoría, un ladrón hijunagransiete que ha hecho por ejemplo, un desfalco de 500 millones de dólares. El dinero compra, el dinero silencia, el dinero mata. Poderoso señor es don dinero. ¡Y ay de aquel que ose cruzarse en su camino!


963 millones de pobres en el mundo, y las cifras siguen creciendo. No son simples registros, son bocas reclamando ayuda. Almas que piden agua y pan. Personas como usted, como yo, que no pueden decidir sus vidas, porque otro (un desconocido) ya ha decidido por ellos, y ha decretado que deben morir.


Toda vez que leo o escucho menciones a estas cifras, no puedo evitar
pensar: cada día un sinnúmero de personas mueren en el mundo, para que otros puedan vivir. Si somos capaces de dormir con eso, a nuestro modo también somos culpables.

A los amigos escribidores

Queridos amigos, quisiera invitarlos a formar parte de la gran comunidad de REMES, Red Mundial de Escritores en Español. Como así también, de la revista literaria Palabras diversas. Son dos herramientas de vital importancia, que han sido creadas para fomentar el camino y la inclusión de los escritores de habla hispana. Ambas son gratuitas y necesarias, para la vinculación y proyección al medio literario, máxime si uno es un escritor novel.

domingo, 18 de enero de 2009

El condor solitario



Había un cóndor solitario y sin amigos, vivía solo, se llamaba Pedro. Un día lo invitó a una fiesta un cóndor llamado Lucho. Y Lucho dijo: ¿Quieres ser mi amigo? Pedro sonrió y dijo: ¡Claro! Y los dos se dieron las manos, digo las patas. Cada vez se hacían más amigos, ellos volaban por todo el cielo. Una vez, bajaron a descansar un poco. Un gato se estaba paseando y Pedro estaba muy cerca del gato, entonces Lucho dijo: ¡Cuidado Pedro, ¡Vuela! Pero Pedro se desmayó, entonces Lucho dijo: ¡Yo te salvaré! Lucho fue a toda velocidad y espantó al gato. Pedro despertó y desde entonces, fueron amigos para siempre. Nunca más Pedro sintió la soledad.

Francisco Pavón Leguísamo








Este bellísimo y corto relato, fue escrito por un prominente escritor ¡de tan solo ocho años! Sin ánimos de ofender a nadie, cuando miro a los jóvenes de hoy en día, que descartan el lenguaje sagrado de los libros y lo suplantan por el idioma entrecortado y difuso de los mensajes de texto, aquel que en lugar de decir los cómo y los por qué, ha inventado el komo y el porke; cuando compruebo con mucha desazón, que la gran mayoría se maneja con dos o tres palabras del diccionario, apenas; y de pronto me encuentro por una feliz casualidad, con un maravilloso texto escrito por un niño pequeño, me digo: ¡pucha! No está todo perdido…




Nanas de la cebolla, Miguel Hernández


Yo tendría unos quince años, tal vez menos, y por la voz de Joan Manuel Serrat, escuché un hombre que me hablaba de la libertad. Luego supe que aquel hombre, era Miguel Hernandez, poeta de oficio, amante de las palabras y la vida por vocación. Con los años incorporé al maestro Miguel Hernandez a los preferidos, entre mis poetas amados, junto con el bueno de Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Antonio Machado, Federico García Lorca o José Pedroni.
Son muchos los poemas que me gustan de Hernandez, pero este fue el primero que me hizo emocionar, y el que aún me hace llorar, tal vez porque soy padre y a mi manera entiendo su dolor de hombre al escribir estos versos. El poeta era prisionero del franquismo más retrógado y reaccionario, y recibió una carta de su esposa en la que decía, que solo tenía pan y cebollas para alimentarse. Este poema es la muestra clara de como las espinas dejan paso a la flor, cuando el amor habla por boca de un poeta. Les dejo también la versión primera de Serrat, cantando estos versos tristes y hermosos. La melodía es del inefable cantautor argentino, Alberto Cortez.


Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha cerrada y pobre.

Escarcha de tus días y de mis noches.

Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha

grande y redonda.

En la cuna del hambre mi niño estaba.

Con sangre de cebolla se amamantaba.

Pero tu sangre, escarchada de azúcar,

cebolla y hambre. .

Una mujer morena resuelta en luna

se derrama hilo a hilo sobre la cuna.

Ríete, niño, que te traigo la luna

cuando es preciso. .

Alondra de mi casa, ríete mucho.

Es tu risa en tus ojos la luz del mundo.

Ríete tanto que mi alma al oírte

bata el espacio...

Tu risa me hace libre, me pone alas.

Soledades me quita, cárcel me arranca.

Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea...

Es tu risa la espada más victoriosa,

vencedor de las flores y las alondras

Rival del sol.

Porvenir de mis huesos y de mi amor...

La carne aleteante, súbito el párpado,

el vivir como nunca coloreado.

¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño: nunca despiertes.

Triste llevo la boca: ríete siempre.

Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.

Ser de vuelo tan lato, tan extendido,

que tu carne es el cielo recién nacido.

¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!

Al octavo mes ríes con cinco azahares.

Con cinco diminutas ferocidades.

Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.

Frontera de los besos serán mañana,

cuando en la dentadura sientas un arma.

Sientas un fuego correr dientes abajo

buscando el centro.

Vuela niño en la doble luna del pecho:

él, triste de cebolla, tú, satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.

Moon River


Moon river, es una de esas canciones, que me transporta a la infancia. Aunque vi la película muchos años después, hablo de "Desayuno con diamantes", de la cual esta hermosa composición formaba parte, de niño sentía una especial predilección por este tema, sin saber lo que decía realmente.


Fue versionada infinidad de veces, entre ellas hay una versión de una mujer que me encanta, como lo es Barbra Streissand, una de las mejores voces que he escuchado en mi vida, pero mi favorita es y será por siempre, la de la señora Audrey Hepburn. El dejo nostálgico que le impone, a la ya de por si nostálgica canción me trae aromas viejos, amores conocidos.


La canción fue compuesta especialmente para la Hepburn por Henry Mancini (genio de la música). La actriz no poseía mucho talento para el canto, sin embargo a mi entender, esta escena es maravillosa gracias a la conjugación de una gran actriz y una bellisima canción. La película que está basada en la novela de Truman Capote (otro genio) estuvo nominada al Oscar a mejor película. También Audrey Hepburn lo estuvo como mejor actriz, pero como no podía ser de otra manera, finalmente Henry Mancini y Moon river fueron quienes se alzaron, con la estatuilla dorada como mejor banda sonora, y mejor canción respectivamente. La canción también obtuvo el Golden Laurel, y la banda sonora de la película obtuvo un Grammy.



En esta escena aparece el coprotagonista de Audrey, que no es otro que el inefable George Peppard, que los más jóvenes recordarán por ser quien comandaba, aquel endiablado equipo de soldados, en la serie "Los magnificos" o "Brigada A". Les dejo para finalizar la traducción al español, de esta bella, bellisima canción, y les recomiendo vean esta película si tienen oportunidad, es un clásico y vale la pena.



Moon river (Río de luna)

Río de luna, más de una milla de ancho
te voy a cruzar a la moda algún día,
viejo creador de sueños,
destrozador de corazones ...
a donde quiera que vayas, yo sigo tu camino.


Dos vagabundos, para ver el mundo
hay tanto mundo para ver
los dos buscamos el mismo arco iris
que nos aguarda al final de la curva ...
mi fiel amigo, el río de luna y yo.

Dos vagabundos, para ver el mundo
hay tanto mundo para ver...
Los dos buscamos el mismo arco iris
que nos aguarda al final de la curva ...
mi fiel amigo, el río de luna y yo.

Candilejas

Candilejas es sin duda alguna, de las películas mas emblemáticas del maestro Charles Chaplin. Estrenada en 1952, respira Charlot por todos lados, ya que él la produjo, él la escribió, él la dirigió, actuó en ella y por si fuera poco, compuso su banda sonora. Acaso su tema central Eternally, sea tan o más famoso que Candilejas. Por lo que muchos incautos piensan, que ese es también el nombre de la melodía.Para quienes no han tenido mi fortuna, de disfrutar de esta gran película, les dejo este enlace de Wikipedia, para que puedan apreciar su argumento: http://es.wikipedia.org/wiki/Candilejas


Hay dos cosas curiosas que me gustaría destacar de la película. La primera, la escena maravillosa que comparten Chaplin al violín y Buster Keaton al piano. Los dos fueron genios del humor con suertes distintas, o mejor dicho, ellos fueron el humor.

Para hacerles justicia, he decidido colgar esta escena, que no tiene desperdicio. Lo segundo que quiero destacar como dato curioso, es que el tema Eternally, recibió un oscar a la mejor canción ¡veinte años después que se estrenara la película!

Recordemos que en el 52, Estados Unidos estaba en plena caza de brujas, (algunos dicen que lo sigue estando, pero de forma más solapada) librando su guerra contra el comunismo. Al pobre Carlitos Chaplin lo condenaron al destierro, porque según la CIA, sus películas eran pro-comunistas. Veinte años tuvieron que pasar, para que los gringos se despertaran de su locura, y rindieran un merecido homenaje a aquel cuyo único oficio, fue hacer feliz a la gente. En el 72 recibió un Oscar por esta hermosa, maravillosa, bellísima y nostálgica canción de su autoría.



La misma tiene miles de versiones, pero me he inclinado por la de este soberbio tenor español Alfredo Kraus. Kraus nació en las Islas Canarias en 1927, en una casa que con los años se convertiría en el museo Colon, pues se dice que el almirante genovés habría descansado en aquel lugar. Conocí a este inmenso maestro de la lírica mundial, por mi abuela Maruja, que siempre se las arregló para enseñarme ciertos gustos antes de que fueran míos. No digo más, les dejo la conjunción de estos grandes, para que los disfruten. Si prestan mucha atención, podrán saber en que consiste la magia.

Animación: The cat came back

No es preciso hablar para contar una buena historia. El canadiense Cordell Barker lo demuestra con esta prodigiosa animación que ya tiene varios añitos. La música que acompaña la animación es excepcional, y realza aún más, un ya de por si brillante relato, casi lindante con el humor negro. Consejo, se aprecia mejor con luz tenue o apagada, y subiendo un poquito el volúmen de los parlantes.